
Cuba primero: el legado de Agustín Tamargo y la lealtad que no se negocia
Por Albert Fonse ()
Vancouver.- La frase “Cuba primero” no es original mía y mucho menos de la dictadura. Es de Agustín Tamargo, uno de esos grandes cubanos que las nuevas generaciones tenemos la obligación de conocer y recordar. Su frase completa expresaba toda una declaración de principios: “Cuba primero, Cuba después y Cuba siempre”.
Fue periodista, escritor y comentarista radial, pero sobre todo un cubano que dedicó su vida a luchar por una Cuba libre y democrática. Su compromiso comenzó durante la dictadura de Fulgencio Batista, a la que se opuso desde el periodismo. Como muchos cubanos de aquella generación, apoyó inicialmente la Revolución con la esperanza de que restaurara la democracia y las libertades perdidas.
Cuando quedó claro que Fidel Castro conducía al país hacia la concentración absoluta del poder y la instauración de una dictadura comunista, rompió con la Revolución. Su posición fue coherente: se había enfrentado a Batista porque rechazaba la dictadura y se enfrentó después a Castro por la misma razón. No había luchado para sustituir una dictadura por otra, sino por una República democrática, con libertades políticas e instituciones capaces de garantizar los derechos de los cubanos.
La consolidación del castrismo lo llevó al exilio, donde mantuvo durante el resto de su vida una firme posición anticomunista y anticastrista. Lejos de abandonar la causa cubana, convirtió el periodismo en su principal trinchera para denunciar al régimen, combatir sus ideas y defender la libertad de Cuba.
Su carrera en el exilio pasó por distintos países hasta continuar en Estados Unidos, donde dirigió publicaciones en español en Nueva York y posteriormente se estableció en Miami. Allí se convirtió en una de las voces reconocibles del exilio cubano a través de la radio y la prensa escrita. Durante décadas utilizó el micrófono, sus columnas y el debate político para denunciar al castrismo y mantener a Cuba en el centro de la conversación.
El exilio nunca cambió su prioridad. Pasaron los años y continuó defendiendo la misma causa, formando parte de una generación que envejeció esperando regresar a una Cuba libre. Como tantos otros, murió sin poder ver el final de la dictadura comunista contra la que había levantado su voz durante décadas.
Cuando digo “Cuba primero”, la utilizo como homenaje a un cubano que dedicó su vida a la libertad de su patria y como una declaración de lo que también creo: antes que nuestros egos, intereses personales, partidos, políticos, líderes debe estar Cuba más en estos tiempos que cubanos que se consideran exilio lo olvidan.
“Cuba primero, Cuba después y Cuba siempre”.



















