El barco fantasma que desapareció a la vista de todos

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- El 31 de enero de 1921, la Guardia Costera de Estados Unidos encontró una goleta de cinco mástiles varada frente a Carolina del Norte. Las velas estaban desplegadas, no había señales de auxilio, y sobre cubierta no se veía ni un alma. Cuatro días después, cuando el mar se calmó, subieron a bordo. La tripulación entera había desaparecido. No hubo cadáveres, no hubo rastros de pelea, solo tres gatos medio muertos de hambre.

El barco era el Carroll A. Deering, una goleta de carga de apenas dos años de antigüedad. Regresaba de un viaje a Brasil. En el último tramo, empezaron a ocurrir cosas raras. El 29 de enero, un hombre del Deering gritó desde un megáfono al buque faro de Cape Lookout: habían perdido las anclas en una tormenta. El farero notó algo extraño: el que hablaba no parecía un oficial y varios tripulantes estaban en una zona donde no solían estar. El mensaje nunca llegó a tierra.

Al día siguiente, otro barco vio al Deering navegando con rumbo extraño hacia Diamond Shoals. Un día después amaneció varado. Cuando los rescatistas subieron a bordo, encontraron la cocina con ollas en la estufa y platos sucios, como si hubieran comido poco antes de desaparecer. Los botes salvavidas se habían ido, el cronómetro y los instrumentos de navegación también. Pero las pertenencias personales seguían allí. No había señales de lucha.

La investigación fue un escándalo nacional. Aparecieron teorías de todo tipo: motín, piratas, contrabandistas, radicales políticos. Un hombre dijo haber encontrado una botella con un mensaje que aseguraba que el barco había sido capturado. Los investigadores descubrieron que él mismo lo había escrito. La pista era falsa. No encontraron a los marineros ni los botes, ni el cuaderno de bitácora. Nunca más se supo nada.

El Deering fue dinamitado para no estorbar. Más de un siglo después, sabemos dónde está el barco. Lo que no sabemos es qué pasó con su tripulación. En algún momento entre el último avistamiento y el varamiento, todos abandonaron el barco. Y nadie volvió a verlos. El mar se llevó el secreto, como se ha llevado tantos, y solo dejó tres gatos hambrientos y un misterio que aún nadie ha resuelto.

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