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Por Reynaldo Medina Hernández ()

La Habana.- El presidente Donald J. Trump ha amenazado con fondear el portaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) a 100 m de nuestras costas, como paso previo a una hipotética «toma de Cuba». Como era de esperar, su contraparte cubano le respondió de forma inmediata, con la habitual «guapería revolucionaria», que de hacerlo, recibiría una contundente respuesta militar.

Yo no soy experto en el arte de la guerra, así que es casi seguro que mi opinión no valga para nada, pero aun así, voy a compartirla. Yo no le aconsejaría a Trump que hiciera semejante cosa, porque, no tengo la menor duda, le van hundir su poderosa máquina de guerra.

A ver, un momento, que ya me imagino las caras largas que están poniendo y las muecas y burlas. Yo no digo que lo vayan a hundir esas minas marítimas que dice el presidente cubano que tienen, tampoco las lanchas de las Tropas Guardafronteras, ni algún buque de la Marina de Guerra Revolucionaria, mucho menos un destructor ruso (eso no va a suceder, por más que algunos ilusos se lo crean), tampoco los impactos de los aviones de la Fuerza Aérea Revolucionaria (aquí todo es revolucionario[a]), ni de las baterías de artillería desplegadas en la costa, nada de eso.

El arma secreta de Cuba

El «arma secreta» de Cuba es mucho más sencilla, barata y «humana». Mi gente, cuando los cubanos se enteren de que «ahí mismitico», hay un barco grandísimo, que tarde o temprano va a regresar «al Yuma», le van a ir arriba en botes, balsas improvisadas, cámaras de tractor (o de bicicleta), tablas de surf, chanquetas de «metedeo», tibores y hasta nadando.

Yo sé que eso es una ciudad flotante (332,8 m de eslora), capaz de transportar 90 aeronaves, entre aviones y helicópteros, así como 3200 tripulantes y 2480 soldados; pero lo que le va a caer arriba son decenas de miles de personas, y eso no va a poder soportarlo. Se va a hundir.

Así que si el presidente estadounidense no tiene un plan B, y toda la operación está concebida a partir del portaviones, si quiere tener éxito, que «parqueé» a «Abe» (como le dicen «cariñosamente»), más lejos de la costa.

De lo contrario será blanco seguro de estos misiles humanos, que no son tan aburridamente uniformes como los iraníes, porque pueden medir entre 1.40 y 2.20 m, pesar entre 110 y 250 lb, son de varios colores: blancos, negros, mulatos, jabaos, albinos, y tienen penes o vaginas. Y aunque los radares pueden detectarlos, cuando tengan al objetivo en la mira, no habrá cúpula de hierro que los detenga…

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