Una cosa es la propaganda y otra muy distinta la realidad

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Por Álvaro Ferro Lugones ()

Miami.- Durante años, el régimen cubano ha vendido al mundo la imagen de un sistema de salud “ejemplar”. Cuando llegan delegaciones extranjeras, periodistas afines o funcionarios internacionales, suelen mostrar hospitales seleccionados, previamente acondicionados para la ocasión.

Pero el cubano de a pie conoce otra realidad. Conoce los hospitales donde faltan medicamentos, jeringuillas, guantes, sábanas, agua, equipos médicos y, muchas veces, hasta las condiciones mínimas de higiene.

Las imágenes que circulan en redes sociales sobre hospitales en Cuba (en este caso Hospital de Holguín) reflejan escenas que muchos ciudadanos dicen haber visto o vivido: instalaciones deterioradas, baños insalubres, salas en mal estado y pacientes atendidos en condiciones indignas.

Una cosa es la propaganda y otra muy distinta la realidad

Cada fotografía debe verificarse en su contexto, pero nadie puede negar que el deterioro del sistema de salud ha sido denunciado por innumerables cubanos, profesionales sanitarios y organizaciones independientes.

Los médicos cubanos merecen respeto y admiración. Son profesionales que, con enorme sacrificio, intentan salvar vidas aun cuando trabajan con recursos insuficientes.

Una cosa es la propaganda y otra muy distinta la realidad

Quienes han fallado no son los médicos. Ha fallado un sistema que durante décadas prefirió invertir en propaganda antes que garantizar condiciones dignas para sus propios hospitales.

La verdadera solidaridad empieza por cuidar al propio pueblo. Porque la salud no se mide por los discursos oficiales. Se mide por la realidad que encuentra el paciente cuando cruza la puerta de un hospital.

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