
Santiago de Cuba enfrenta el dengue entre criaderos, combustible y servicios debilitados
Por Jorge Sotero
Santiago de Cuba.- La provincia de Santiago de Cuba cerró la semana epidemiológica 38 con indicadores de riesgo para las arbovirosis, según alertó la Dra. Yaimara Gutiérrez, directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología.
La especialista señaló que Santiago de Cuba, Palma Soriano y Contramaestre mantienen transmisión declarada. El índice de infestación continúa elevado, una situación que evidencia las dificultades existentes para contener la proliferación del mosquito transmisor.
Gutiérrez informó además un ligero incremento de las atenciones por síndrome febril inespecífico, con especial incidencia en Segundo Frente. Las autoridades mantienen labores de abatización de depósitos de agua y tratamientos adulticidas en zonas consideradas de riesgo.
La propia funcionaria reconoció que estas acciones dependen de la disponibilidad de combustible en los municipios, una limitación que expone las consecuencias de la crisis de recursos sobre las labores sanitarias.
La especialista también llamó a mejorar el ordenamiento ambiental ante el aumento de depósitos artificiales capaces de convertirse en criaderos. La acumulación de recipientes con agua, las dificultades para mantener patios, azoteas y calles en condiciones adecuadas y el deterioro de las condiciones ambientales complican todavía más el enfrentamiento a las enfermedades transmitidas por vectores. El llamado a la población termina trasladando una parte importante de la responsabilidad hacia los ciudadanos, pese a que las autoridades tienen la obligación de garantizar condiciones sanitarias adecuadas.
A este panorama se suma la proximidad del invierno y el previsible incremento de las enfermedades respiratorias agudas. Gutiérrez recomendó retomar prácticas utilizadas durante la pandemia de COVID-19, entre ellas el lavado frecuente de las manos, cubrirse al estornudar y utilizar nasobuco en determinadas circunstancias.
El escenario sanitario descrito vuelve a mostrar las consecuencias de una crisis que alcanza incluso la prevención epidemiológica: escasez de combustible, problemas ambientales y recursos limitados terminan dificultando la respuesta de un sistema de salud que el discurso oficial continúa presentando como una de las grandes fortalezas de la dictadura.



















