
Riquelme se estrella contra el muro de Klopp: otro desmentido al oponente de Florentino
Por Yoyo Malagón
Madrid.- A ver, sentaos que voy a contar una historia que empieza como un sueño y termina como una ducha fría. Enrique Riquelme, candidato a presidir el Real Madrid, tuvo una idea maravillosa: soltar un comunicado diciendo que si ganaba las elecciones, iba a por Jürgen Klopp. El alemán, ese tipo que parece tu vecino enfadado pero que ha ganado de todo. La candidatura se frotaba las manos. Pero claro, en el fútbol mandan los que mandan, y a veces la realidad te cruje más rápido que un esguince en el minuto 89.
El caso es que la noticia salió disparada como un misil. Y al otro lado del teléfono, en Alemania, estaban el agente de Klopp, Mark Kosicke, y el periódico Süddeutsche Zeitung. Vamos, que no tardaron ni lo que tarda Vinicius en hacer un regate.
Kosicke soltó: «Jürgen está feliz en Red Bull y no tiene ambiciones de trabajar en un club». O sea, que ni aunque le pongan el Bernabéu con moño y un jamón de Jabugo. Por si había dudas, Florian Plettenberg, otro periodista alemán de Sky Sport, repitió el mensaje en X: «Es molesto. Klopp está feliz». ¿Molesto? Hombre, imagínate que te llaman para ofrecerte el Madrid y tú contestas que te molestan.
Otra mentira de Riquelme
Porque claro, aquí hay un detalle importante: Riquelme no solo sacó el comunicado, sino que desde su candidatura filtraron que todo estaba hablado con el alemán, que no se quería meter en política, pero que no cerraba la puerta a hablar con Raúl (sí, el Raúl González, el siete legendario, que en esta peli hace de emisario). Y entonces llega el agente, coge el teléfono, y te dice: «No, no, que estoy muy a gusto donde estoy». Más claro, el agua. Y sin necesidad de ruedas de prensa, sin redes sociales, sin humo: un par de frases y a tomar viento.
Esto ya le huele a segunda pájara del verano a Riquelme. La primera fue con Haaland. Porque resulta que el candidato también anunció que tenía al noruego atado. Y a las dos horas, su agente, Rafaela Pimenta, y el papá de Erling enviaron un WhatsApp a media prensa diciendo: «Ni de coña». El City, además, salió a desmentir cláusula alguna. O sea, que Riquelme anuncia los fichajes, y los agentes los desmienten antes de que se enfríe el café. Con Klopp ha sido lo mismo, pero más rápido. Casi como si los agentes tuvieran el comunicado de Riquelme en alerta Google.
Así que ya saben: Klopp, feliz en Red Bull bebiendo energéticos y sin estrés de vestuario. Riquelme, con dos intentos de bombo y dos pinchazos en toda la cara. Y el madridismo, viendo el culebrón con palomitas. Porque está muy bien prometer estrellas, pero luego resulta que las estrellas tienen agenda propia, y la suya no pasa por el Bernabéu. O al menos no con este candidato. Que digo yo que igual lo de «no tiene ambición de trabajar en un club» es una forma elegante de decir: «Ni aunque me pagues en oro líquido». Pero bueno, esto es el fútbol. Y en el fútbol, como decía aquel, hay más humo que en una concentración de fumadores.






