Mourinho, el gato en celo del Bernabéu

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Por Yoyo Malagón ()

Madrid.- Mourinho se ha ido, pero no como quien cierra la puerta al salir, sino como quien la deja entornada para que entre el aire de Concha Espina. El de Setúbal, que nunca hace nada porque sí, se ha colocado en la órbita del Real Madrid como un satélite en llamas. Y ojo, que por ahora no ha llamado nadie a la puerta de Valdebebas, pero el portugués ya ha soltado el anzuelo: en Lisboa no está blindado, tiene una doble vía pa’ escapar y lo saben tooooos. El tío quiere tener su futuro amarrado antes del 24 de mayo, como quien reserva mesa en el Botín pa’ no quedarse con hambre.

Ha cumplido con el Benfica, eso no se lo quita nadie. Les ha dejado hasta un dossier con sus caprichos para seguir en la 2026-27, que es el año que le queda de contrato. Pero Rui Costa, el presidente que lo fichó para ganar elecciones, ahora está más perdido que un pulpo en un garaje. Ni le renueva con cláusula millonaria ni le dice “Mou, vete ya”. El pobre hombre no suelta prenda, y cada vez que le ponen un micro delante parece que le han dado a reset. Mientras, Mou, que no es de los que se quedan cruzados de brazos, mira el calendario y afila las uñas.

El baile acaba de empezar

Y es que The Special One se sabe todos los trucos del manual. Para liberarse tiene dos caminos: uno, que Rui Costa le eche, algo que en Portugal ni descartan; dos, que el Madrid o cualquier otro grande que le pique la moral llame a su puerta. Y ahí viene lo bueno: tiene una cláusula de salida tirada de precio, pagable como si fuera un chándal de saldo. Y mira qué casualidad, resulta que es la misma cantidad que el Benfica tendría que darle si le larga. O sea, que el interruptor lo maneja él y lo paga el que se mueve. Maestría.

Hay fecha límite y no es broma: 16 de mayo acaba la liga portuguesa, y Mou solo esperará una semanita más. ¿Por qué? Porque la Premier y la Liga española echan el cierre el 23 y 24 de mayo. Eso no es casualidad, eso es jugar al ajedrez con el reloj en la mano. El tío no quiere entrar en junio sin saber en qué banquillo se sienta, y menos en casita. Que le pase como a otros, que se quedan sin novia en agosto… eso no va con él.

Mientras, en el Madrid miran de lejitos, con la tranquilidad que da saber todos los detalles. Saben lo que cuesta liberar a Mou, y saben que el cariño entre las altas esferas sigue vivo, aunque aquel trienio fuera más polémico que una cena de Navidad en casa de los abuelos. Pero ojo, que Arbeloa está más fuera que dentro, y eso ha hecho que empiecen a sonar teléfonos. El portugués ha sido uno de los muchos que se han ofrecido, pero en Chamartín no corren, van despacio. Lo que está claro es que Mou se ha vestido de largo, y el baile acaba de empezar.

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