
Luis Manuel, el símbolo que debe reencontrarse
Por Albert Fonse ()
Vancouver.- Aunque no quiera, no puedo dejar de pensar en la actitud de Luis Manuel Otero Alcántara. Es uno de los grandes símbolos de la lucha contra la dictadura y uno de los rostros más visibles de la guerra cultural e ideológica que se libra contra el régimen cubano desde la llegada de internet. Eso, a estas alturas, no tiene discusión.
Una de las cosas que nunca ha pasado por mi mente es pensar que sea un agente de la Seguridad del Estado. Cuanto más alto llega una figura pública, mayor es el nivel de exigencia que recibe. Por eso considero que la gran mayoría de las críticas que ha recibido son constructivas.
Me recuerda a cuando Ronaldinho jugaba en el Barcelona y era criticado por salir constantemente de fiesta. Nadie cuestionaba su talento. Precisamente porque era uno de los elegidos para ganar campeonatos, dolía verlo desperdiciar parte de su potencial. La crítica nacía de la frustración de quienes esperaban más de él.
También he hablado muchas veces de cómo opera la dictadura a través de la Seguridad del Estado y de su conocido Departamento 21. Cuentan con especialistas dedicados a distorsionar la realidad, manipular psicológicamente y quebrantar a las personas. No utilizan un solo método. A unos los presionan mediante la represión, a otros con chantajes, a otros con ofertas o falsas promesas.
Tiempo de reflexión
En el caso de un preso político, el nivel de control es todavía mayor. La dictadura puede manejar prácticamente toda su realidad. Desde los guardias que lo custodian hasta los presos que lo rodean, pueden formar parte de una estrategia para vigilarlo, influir en sus emociones, manipular sus decisiones o desgastar su fortaleza mental. Cinco años sometido a ese tipo de tortura psicológica pueden afectar a cualquier ser humano, incluso al más valiente y al que tiene las ideas más firmes.
Por eso creo que a Luis Manuel hay que darle tiempo para que se reenfoque y vuelva a encontrar su equilibrio. También pienso que las críticas que ha recibido estos días, cuando han sido hechas con honestidad y pensando en la causa cubana, pueden servirle para reflexionar y analizar las cosas desde otra perspectiva.
Eso, al menos, es lo que espero y lo que deseo. Porque, más allá de las diferencias o de los errores que pueda cometer, Cuba necesita que quienes se han convertido en símbolos de resistencia vuelvan a estar a la altura del enorme papel que les ha tocado desempeñar.






