
Por Luisma, y por el arte que no calla
Por Hermes Entenza ()
Núremberg.- No conocí personalmente a Luis Manuel Otero Alcántara —quizás coincidimos en exposiciones antes de que se visibilizara por su activismo y valentía—, pero en su momento me busqué bastantes problemas por defender su obra en esos días aciagos en que fue acusado por utilizar la bandera como pieza clave de su poética.
Soy creador y, como tal, debo defender a los colegas que sufren censura y represión. Hoy Luisma está desaparecido después de sufrir cinco años de cárcel injustamente. Sospecho que, como ya es recurrente en el proceder de un gobierno corrupto, en cualquier momento leeremos la noticia de que está libre y deportado en algún país que le dé refugio. Sin embargo, causa molestia ver que solo aquellos que vivieron la pesadilla junto a él, y otros conscientes de la injusticia, se están manifestando a su favor.
Somos muchos los creadores, dentro de Cuba y dispersos por el mundo, que conocemos la oscuridad de un sistema impredecible y feroz. En casos como este, tenemos miles de razones para pronunciarnos por la libertad de Alcántara, quien ya acumula un historial de incontables actos represivos en su contra.
Un artista desaparecido solo es posible en regímenes locos y desalmados. Ya vivimos pesadillas similares cuando él hizo una huelga de hambre en legítima protesta por exigir el respeto que merece como artista; esta nueva situación que se avizora no hace más que sumarse a ese historial de atropellos.
Hoy debe estar libre. Si continúa desaparecido, nuestras voces como artistas visuales, críticos de arte, escritores y personas de las artes todas, deben pronunciarse a favor de su libertad total y sin condiciones, y escucharse dondequiera que estemos.






