El peso del tiempo y la normalidad

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Por Sergio Barbán Cardero ()

​»La historia es un juez paciente, pero implacable».

Miami.- ​Hace un tiempo, Israel Rojas arremetió contra quienes, según su criterio, «malinterpretaban» las letras de Buena Fe, llegando a tildar de «anormales» a los críticos y oyentes que veían en sus canciones una sintonía con el poder que ellos negaban.

​Ahora, tras la publicación del perfil de Raúl Guillermo Rodríguez Castro (alias El Cangrejo) en USA Today, el discurso cambia. Ver al mismísimo cantante mostrarse «decepcionado» a estas alturas de la vida descoloca a cualquiera. Provoca una contradicción inevitable.

​Si las cartas siempre estuvieron sobre la mesa y el destino de esos personajes era predecible para el cubano de a pie, cabe hacerse la pregunta obligada: ¿Quiénes eran entonces los «anormales»? ¿Aquellos fans y críticos que supieron leer entre líneas desde el principio, o quien necesitó un reportaje de la prensa internacional para caer en cuenta de la realidad? El despertar tardío no quita lo vivido, pero sí redefine quién tenía la razón.

Al final la ironía es perfecta y muerde. Si Israel Rojas se descubre hoy como el verdadero ‘anormal’ de su propia narrativa, la pregunta nos rebota de frente a los que alguna vez fuimos sus fans: ¿Fuimos anormales por escuchar la música, o por haberle otorgado el beneficio de la duda a un ciego que pretendía guiarnos?

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