
El Sísifo cubano: empujar la igualdad contra la dictadura
Por René Fidel González ()
Santiago de Cuba.- Primero, la igualdad política; luego, la democracia. La contradicción en Cuba desde el siglo XIX ha sido esa. El Sísifo sigue siendo cubano.
No podemos ser un país soberano frente a otros y que los cubanos sean, al mismo tiempo, hombres y mujeres en condición de servidumbre política, de sumisión política, de indigencia política.
Si me persigues y castigas por mis opiniones políticas; si no tengo medios lícitos para cambiar la realidad; si no nos escuchan ni representan en nuestras preocupaciones y angustias; si no defienden nuestros derechos y libertades ante el poder del privilegio y la autoridad corrupta; si las leyes están hechas para castigar nuestra diversidad y plenitud política como ciudadanos, y estamos expuestos e indefensos ante el capricho y el despotismo de quienes nos desprecian por soñar una sociedad en la que nadie trate —o convierta— a otro como un paria político, entonces sigue todo por hacerse en Cuba.
Toda la igualdad política para todos los cubanos.
El Sísifo sigue siendo cubano, pero entiende cuál es su castigo y, sobre todo, por qué ha sido castigado. Por eso sigue invicto. No desistirá.
No son hombres ni mujeres: son ideas, son sueños y anhelos los que ustedes quieren derrotar.






