
Cuando la razón se agota
Por Luis Alberto Ramirez ()
Miami.- “Cuando la razón falta, la fuerza se impone”. Muchas razones le ha dado el pueblo cubano a la dictadura para que le devuelva la libertad. Del mismo modo que Moisés ofreció numerosas oportunidades al faraón de Egipto para que liberara al pueblo judío, los cubanos han dado incontables señales a Miguel Díaz-Canel y al régimen. Sin embargo, no escuchan. Son sordos a las protestas, a los cacerolazos, a los gritos de libertad que resuenan de un extremo a otro de la Isla.
Nosotros estamos prácticamente desnudos. Nuestras únicas herramientas son la voz, la desesperación y el anhelo de vivir en libertad. Ellos, en cambio, cuentan con las armas, la fuerza represiva y las cárceles.
Nuestro grito de auxilio va más allá de los confines del cielo. Se dispersa por el universo como partículas de luz que el mundo parece negarse a ver, como si el sufrimiento del pueblo cubano habitara en un espacio desconocido para muchos, ignorado por quienes prefieren apartar la mirada.
Pero eso tendrá que cambiar. Porque ningún sistema basado en la fuerza puede sostenerse indefinidamente contra la voluntad de un pueblo. La historia demuestra que, tarde o temprano, la libertad termina imponiéndose sobre la opresión.
Algunos interpretan las declaraciones del presidente Donald Trump como una señal de que, después de resolver otros conflictos internacionales, la atención podría dirigirse hacia Cuba. Si la paz ya llegó a Irán, si Venezuela se nos coló, y muchos países ignoran el sufrimiento cubano, muchos se preguntan entonces: ¿cuándo llegará el turno de Cuba?
Cuba no es prioridad para el mundo, pero su libertad es vital para la sobrevivencia de la especie cubana, porque de seguir en esta agonía, es preferible hundirse en el mar, que seguir aguantando la agonía que estamos sufriendo.






