
Gracias, San Pedro
Por Oscar Durán La Habana.-
Nadie en Cuba está para levantarse en ayuna a las seis de la mañana y desfilar frente a una pila de gordos dirigentes vividores del comunismo. Todo cubano que vaya al acto por el Primero de Mayo, es porque está cuidando los cuatro quilos de su salario y aún conserva ese miedo heredado desde 1959.
A la dictadura no le importa la crisis del combustible, los apagones, la molestia del pueblo por tanta escasez, la delincuencia desatada, los robos. Hay que desfilar porque sí. Sin embargo, con San Pedro no pudieron. La lluvia dijo “estoy aquí” y no les quedó otra que suspender el desfile hasta el próximo viernes. Unos días más de espera para ver una nueva función de teatro liderada por Miguel Mario y sus barrigones.
Eso sí, mañana las actividades festivas se mantienen. Por ejemplo, en Media Luna tocará la agrupación musical Impacto del Caribe -vaya usted a saber quienes son esos-, pondrán tres gallinas viejas para que la gente se faje comprando y no faltará la cerveza de pipa, acompañada con un excelente bautizo de agua bendita.

“Tenemos una gama abierta multifactorial de iniciativas que darán a esos actos el colorido, la belleza, la masividad y el compromiso que refleja el pueblo en cada Primero de Mayo con la Revolución”, destacó Guilarte de Nacimiento







