El precio del fichaje de Rodri: los entuertos de una gestión cuestionable

Comparte esta noticia
Escuchar este artículo
Audio completo disponible.

Por Jorge Menéndez ()

Cabrils.- En su momento, ya lo dije: Rodri no solo era un fichaje innecesario para el Barcelona, sino que además respondía a una estrategia de hacerle la puñeta al Real Madrid más que a una necesidad deportiva real. Pero el asunto va más allá de los gastos superfluos para un club que ya está hipotecado hasta las cejas con sus famosas palancas. Traer a Rodri tendría consecuencias directas en la estructura de la plantilla, y los primeros síntomas ya se están viendo.

Frenkie de Jong está molesto y, aunque su lesión ha sido utilizada por el club como una cortina de humo, todo indica que su ciclo en el Camp Nou ha llegado a su fin. El Barcelona parece haber decidido que el neerlandés ya no cuenta para el proyecto, y su recuperación se ha convertido en una excusa para apartarlo definitivamente. Otro de los desplazados es Marc Casadó, un canterano de gran proyección al que, con descaro, le han comunicado que busque salida.

Balde, por su parte, está visiblemente cabreado. Y no le falta razón: durante años, cuando el club no podía fichar por falta de liquidez, él se comió todos los marrones y asumió la presión. Ahora, cuando el equipo empieza a recomponerse, le dicen que se vaya. También se especula con que Fermín López podría ser desplazado de su posición de delantero centro para dar cabida al nuevo fichaje. Y aún queda por ver el encaje de Pedri, Dani Olmo y Gavi en el rompecabezas de un centro del campo cada vez más congestionado.

Laporte no sale de una…

A todo esto se suma la delicada situación económica del club. Laporta sabe que los bancos ya no le prestan dinero debido a la abultada deuda, y ha tenido que recurrir a la emisión de bonos por valor de 200 millones de euros. Una maniobra de alto riesgo que refleja la desesperación financiera de una institución que sigue buscando oxígeno a cualquier precio.

Pero no solo son problemas internos. Las relaciones institucionales del Barcelona tampoco están en su mejor momento. El intento de fichar a Nico Williams el año pasado, cuando el jugador tenía contrato en vigor, provocó la ruptura de relaciones con el Athletic de Bilbao. Este verano, la historia se repite con Julián Álvarez, y el Atlético de Madrid ya ha denunciado al Barça por tocar a un jugador con contrato.

Con el Real Madrid, la relación es inexistente desde el caso Negreira, y con el Sevilla tampoco son buenas. Al paso que va, el futuro no le depara nada bueno a Laporta en el frente diplomático. El problema de Julián se ha enquistado y, a estas alturas, tiene difícil solución. Habrá que esperar acontecimientos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *