
La policía de los Crocs: otra postal de la Cuba en ruinas
Por Yeison Derulo
La Habana.- Una agente de la Policía Nacional Revolucionaria aparece en plena calle, con el uniforme puesto y unos Crocs naranjas en los pies. Sí, unos Crocs. En un país donde el régimen se llena la boca hablando de orden, disciplina y respeto a las instituciones, una imagen así termina siendo el retrato perfecto de la decadencia. No es solo el calzado. Es lo que representa: una institución que debería transmitir autoridad y profesionalismo, reducida a una estampa que parece salida de cualquier portal de barrio. ¿En qué momento la uniformidad dejó de importar tanto?
No tengo nada contra los Crocs. Cada cual se pone lo que puede y lo que le dé la gana en su casa, en el patio o para salir a comprar el pan. El problema aparece cuando una persona que representa a la policía sale a la calle con un uniforme oficial y un calzado que desentona por completo con la imagen que debería proyectar.
No estamos hablando de una señora que va a buscar mandados. Estamos hablando de una uniformada. Y si el Gobierno cubano pretende que sus agentes sean la cara del orden público, debería empezar por exigirles una presentación digna. Aunque, claro, pedirle dignidad a una dictadura que tiene al país entero caminando sobre la miseria es pedirle demasiado.
Lo más triste de esta fotografía no es la muchacha. Es el sistema que la pone ahí. Una mujer que luce delgada, con un uniforme que no parece hecho para ella y unos Crocs que terminan de completar la escena. No sabemos si tiene otros zapatos, si la institución no le entrega calzado adecuado o si simplemente salió así.
Lo que sí sabemos es que la imagen no transmite fortaleza, preparación ni respeto. Transmite abandono. Y eso es exactamente lo que ocurre en Cuba: abandono en los hospitales, abandono en las escuelas, abandono en las calles y abandono hasta en las instituciones que deberían funcionar. La dictadura ha conseguido que hasta un uniforme policial parezca una pieza de museo de la pobreza.
A mí me da pena ver estas cosas. No por la policía, que tiene que responder por sus actos y por la manera en que trata al pueblo, sino por el país al que han llevado. Una nación que alguna vez tuvo instituciones serias hoy se presenta ante el mundo con policías en Crocs, apagones interminables y familias que no saben qué van a comer mañana.
Y los dirigentes, tan tranquilos, siguen hablando de continuidad, resistencia y victorias. ¿Victoria de qué? ¿De tener a la policía vestida de cualquier manera? ¿De haber convertido la miseria en una política de Estado?
Esta fotografía es una bofetada a la propaganda oficial. La Cuba que ellos venden en la televisión no existe. La Cuba real está ahí, en la calle, caminando con Crocs y tratando de sobrevivir a una dictadura que se cae a pedazos.



















