
Georgui Zhúkov: Biografía del mariscal de las grandes batallas
Las raíces campesinas de un futuro mariscal
Georgui Konstantínovich Zhúkov nació el 1 de diciembre de 1896 en la aldea de Strelkovka, en la gobernación de Kaluga, a unos 150 kilómetros al suroeste de Moscú. Su familia era de origen humilde: su padre, Konstantin, era un zapatero y campesino que había sido adoptado de un orfanato. Su madre, Ustinia, trabajaba como acarreadora para ayudar a la precaria economía familiar.

La infancia de Zhúkov transcurrió en la pobreza más absoluta. No recibió una educación formal completa, ya que desde muy joven tuvo que trabajar para ayudar a su familia. Sin embargo, su inteligencia natural y su espíritu emprendedor pronto llamaron la atención. Aprendió el oficio de peletero en Moscú, pero su destino estaba escrito en otro lugar. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, el joven Zhúkov fue llamado a filas en 1915. Fue enviado a la caballería, y a pesar de su origen campesino, demostró un valor y una capacidad de liderazgo excepcionales, lo que le valió ser condecorado dos veces con la Cruz de San Jorge, la máxima distinción militar del Imperio ruso.
La Revolución y la Guerra Civil: el nacimiento de un soldado rojo
La Revolución de 1917 transformó el mundo de Zhúkov. Tras recuperarse casi milagrosamente de un tifus en 1917, se unió al Ejército Rojo en 1918. Sirvió en la caballería durante la sangrienta Guerra Civil rusa, participando en la lucha contra los ejércitos blancos y las fuerzas contrarrevolucionarias. Fue un periodo de formación crucial, donde Zhúkov no solo demostró su valentía, sino que también comenzó a desarrollar su instinto táctico.
Tras el fin de la guerra civil, Zhúkov continuó su carrera militar en la caballería. Su talento no pasó desapercibido y, en 1924, ingresó en la prestigiosa Academia Militar Frunze. Se graduó en 1930 y su carrera ascendió rápidamente. Demostró ser un oficial meticuloso y con una gran capacidad para el mando y la planificación.

En 1933, ya era comandante de división. La Gran Purga de Stalin (1937-1939) diezmó a la plana mayor del Ejército Rojo. Miles de oficiales fueron ejecutados o enviados a campos de trabajo. Contra todo pronóstico, Zhúkov no solo sobrevivió a la purga, sino que fue ascendido. Aunque su supervivencia es un misterio, se cree que su reputación como un militar excepcional y su lealtad a Stalin le permitieron esquivar la ira del dictador. En 1938, fue enviado a una zona de conflicto olvidada por el mundo.
Jaljin Gol: el bautismo de fuego de un estratega
En 1938, Zhúkov fue enviado al Lejano Oriente para comandar el Primer Grupo de Ejércitos soviético-mongol en la frontera con Manchuria, controlada por Japón. La guerra no declarada entre la Unión Soviética y el Imperio japonés había escalado. Los japoneses, confiados en su poderío, presionaban con 80.000 soldados, 180 tanques y 450 aviones. Zhúkov, que no era un comandante que se amilanara, solicitó refuerzos.

El enfrentamiento decisivo llegó en la batalla de Jaljin Gol (1939). Zhúkov, desplegando una audaz maniobra, utilizó una táctica de «guerra móvil». Mientras sus fuerzas mantenían un ataque frontal, retuvo dos brigadas de tanques que, en un movimiento envolvente, rodearon y destruyeron al 6º Ejército japonés. La aplastante victoria soviética disuadió a Japón de cualquier aventura expansionista contra la URSS.
Por esta operación, Zhúkov fue condecorado por primera vez como Héroe de la Unión Soviética. Más importante aún, había demostrado un dominio de las tácticas de tanques que, paradójicamente, sería ignorado por el resto del mundo, que se sorprendería con la blitzkrieg alemana un año después. Zhúkov regresó a Moscú como un comandante probado, curtido en la batalla, justo cuando la tormenta más grande del siglo se cernía sobre la URSS.
El asalto a Moscú y la batalla por la capital
Cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética en 1941, Zhúkov ya era Jefe del Estado Mayor General. La situación era desesperada: las fuerzas alemanas avanzaban imparablemente. En septiembre, Zhúkov fue enviado a Leningrado, que estaba a punto de caer. Con una disciplina de hierro, estabilizó el frente, impidiendo que los alemanes capturaran la ciudad.
Pero el peligro más inmediato era Moscú. La Operación Tifón, la ofensiva alemana para tomar la capital, estaba en marcha. Zhúkov fue trasladado de urgencia al Frente Occidental. Sus tropas, en condiciones extremas, soportaron el embate alemán, desgastando al enemigo en una defensa encarnizada. El 5 de diciembre de 1941, Zhúkov lanzó la contraofensiva. Fue el primer gran revés de la Wehrmacht. Los alemanes fueron rechazados y la capital se salvó.

Zhúkov, agotado por la tensión, apenas dormía dos horas al día. Al pasar la crisis, se durmió tan profundamente que Stalin, al no poder localizarlo, ordenó: “No lo despierten, esperen a que se despierte solo”. La batalla de Moscú consolidó su leyenda como el general que podía detener a los nazis.
Stalingrado y la contraofensiva que cambió la guerra
A finales de 1942, el Ejército Rojo se preparaba para la batalla más sangrienta de la historia: Stalingrado. Zhúkov, junto a otros generales, planeó la Operación Urano, una gigantesca maniobra para rodear al 6º Ejército alemán atrincherado en la ciudad.

El 19 de noviembre de 1942, la ofensiva soviética se desencadenó. El 2 de febrero de 1943, el mariscal Friedrich Paulus se rindió. Stalingrado fue el punto de inflexión de la guerra. El mito de la invencibilidad alemana se había roto. Aunque Zhúkov fue uno de los arquitectos de la victoria, Stalin se enfureció al ver que Zhúkov reclamaba el mérito del plan, que correspondía en gran parte a otros generales como Aleksandr Vasilevski. Zhúkov, orgulloso, había irritado al líder.
A pesar de esta disputa, su talento era indispensable. En 1943, coordinó las fuerzas soviéticas en la batalla de Kursk, el mayor enfrentamiento de tanques de la historia. La victoria soviética en Kursk aseguró la iniciativa estratégica para el Ejército Rojo. Zhúkov, con un prestigio cada vez mayor, se convirtió en el general de las batallas decisivas.
El asalto a Berlín y la victoria final
En 1944, Zhúkov comandó la Operación Bagratión, una arrolladora ofensiva que destruyó el Grupo de Ejércitos Centro alemán y liberó Bielorrusia. Su nombre era sinónimo de victoria. En 1945, se le encomendó la misión más prestigiosa: comandar el 1.º Frente Bielorruso en la toma de Berlín.

La batalla por la capital del Tercer Reich fue feroz. Zhúkov, en una competencia no declarada con el mariscal Iván Kónev, lanzó a sus ejércitos contra la ciudad. El 2 de mayo de 1945, la guarnición alemana se rindió. Zhúkov fue el encargado de aceptar la rendición incondicional de Alemania. Después de la guerra, lideró el Desfile de la Victoria en la Plaza Roja, el momento más álgido de su carrera. Era el héroe de la Unión Soviética y el hombre que había derrotado a los nazis.
La caída en desgracia y el regreso
Tras la guerra, la popularidad de Zhúkov era inmensa. Para Stalin, eso era una amenaza. En 1946, fue relegado a mandos sin importancia y, poco después, expulsado del Partido Comunista. Vivió en el ostracismo hasta la muerte de Stalin en 1953.

En ese momento, su figura resurgió. Zhúkov, aprovechando su influencia en el ejército, apoyó a Nikita Jruschov en su lucha contra el todopoderoso jefe de la policía secreta, Lavrenti Beria. Zhúkov arrestó personalmente a Beria, quien fue ejecutado tras un juicio. Por este servicio, fue recompensado. En 1955, se convirtió en Ministro de Defensa de la URSS.
El ocaso de un mariscal
Como Ministro de Defensa, Zhúkov gozó de un poder inmenso. Sin embargo, su independencia y su creciente popularidad volvieron a ser un problema, esta vez para Jruschov. En 1957, Zhúkov fue destituido de su cargo durante un viaje oficial a Albania. Se le acusó de querer usurpar el control del partido y de minimizar el papel del Partido en el Ejército. Fue retirado forzosamente a los 62 años.

Pasó sus últimos años en el retiro, dedicado a escribir sus memorias, tituladas Memorias y reflexiones. Tras la caída de Jruschov en 1964, su imagen fue rehabilitada, pero nunca regresó al poder. Georgui Zhúkov murió el 18 de junio de 1974 a causa de un ataque al corazón. Sus cenizas descansan en la necrópolis de la Muralla del Kremlin.
Preguntas Frecuentes sobre el mariscal Zhúkov
1. ¿Por qué se considera a Zhúkov el «Mariscal de la Victoria»?
Se le considera el artífice principal de las victorias soviéticas en las batallas clave de la Segunda Guerra Mundial, como Stalingrado, Kursk y la toma de Berlín. Fue el comandante encargado de aceptar la rendición alemana y liderar el Desfile de la Victoria en Moscú.
2. ¿Cuál fue la relación de Zhúkov con Stalin?
Fue una relación compleja. Stalin valoraba su talento militar y lo enviaba a las misiones más críticas, pero también recelaba de su popularidad y poder, lo que le llevó a relegarlo tras la guerra. Zhúkov fue uno de los pocos generales que se atrevió a discutir con Stalin en materia militar.

3. ¿Cómo sobrevivió Zhúkov a las purgas de Stalin?
No se sabe con certeza, pero se cree que su valía militar era tan evidente que Stalin decidió no ejecutarlo, a pesar de que la Gran Purga eliminó a la mayoría de los altos mandos del Ejército Rojo.
4. ¿Qué hizo Zhúkov después de la muerte de Stalin?
Desempeñó un papel crucial en el arresto del jefe de la policía secreta, Lavrenti Beria, en 1953, apoyando a Nikita Jruschov. Fue recompensado con el cargo de Ministro de Defensa en 1955, pero fue destituido en 1957.
5. ¿Por qué fue destituido Zhúkov como Ministro de Defensa?
Fue destituido por Nikita Jruschov en 1957 debido a que se consideró que su popularidad y su poder dentro del ejército representaban una amenaza para el control del Partido Comunista sobre las Fuerzas Armadas.



















