Muere el locutor Guillermo Rivero de la Rosa

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Por Anette Espinosa ()

La Habana.- El reconocido locutor cubano Guillermo Rivero de la Rosa falleció este domingo en La Habana a causa de un infarto, confirmaron allegados y colegas de la emisora Radio Taíno. Rivero de la Rosa, que dedicó más de tres décadas a la radio, murió cuando se encontraba inmerso en los preparativos para abandonar Cuba y trasladarse a España, según declaraciones de personas cercanas al locutor.

Rivero de la Rosa inició su trayectoria profesional en 1990 en Radio Cadena Habana y posteriormente trabajó en Radio Metropolitana, Radio Ciudad de La Habana y Radio Rebelde. Fue en Radio Taíno, la FM de Cuba, donde consolidó gran parte de su carrera: durante más de veinte años estuvo al frente de espacios musicales y variados que gozaron de gran aceptación entre los oyentes, quienes lo recuerdan por su estilo particular y su profesionalismo.

De acuerdo con fuentes cercanas al locutor, Rivero de la Rosa era crítico con el gobierno cubano y había manifestado en repetidas ocasiones que ya no soportaba vivir en la isla. Una de sus amigas más cercanas declaró a El Vigía de Cuba que el locutor era «una gran persona y un gran profesional», pero que estaba «obstinado del régimen». En los últimos días, según estas versiones, se encontraba organizando la salida de sus pertenencias de su vivienda en El Vedado para irse a España.

Sepelio esta tarde

Durante años, Rivero de la Rosa colaboró con información y denuncias sobre la situación en El Vedado y otros lugares de La Habana, temas que, según colegas, no podía abordar públicamente en sus redes sociales o en la prensa oficial debido a la censura del castrismo. Conocía de primera mano las dificultades que enfrentaban los habitantes de la capital y, desde su posición, mostró siempre disposición para que esas realidades fueran conocidas.

El sepelio de Rivero de la Rosa saldrá este lunes 14 de septiembre a las 3:00 de la tarde de la funeraria de Calzada y K, en La Habana. Quienes compartieron cabina con él lo recuerdan como un hombre que no veía la radio simplemente como un trabajo, sino como una verdadera pasión. «Descansa en paz, Guille, mi amigo querido», expresó uno de sus colegas.

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