
El lateral que no pedía perdón: la rendición de Toni Kroos a Dani Carvajal
Por Yoyo Malagón ()
Madrid.- Este no es un adiós cualquiera. Se va un tío que ha sangrado blanco hasta en los entrenamientos con resaca. Toni Kroos, el alemán más elegante que ha pisado Valdebebas, el que siempre parecía que estaba jugando al mus mientras los demás corrían como pollos sin cabeza, se ha rendido a Dani Carvajal. Y mira que Kroos no se rinde ni al cansancio. Pero ahí lo tienes: el de Leganés, el que ha comido tierra, rodilla y corazón en cada partido, es uno de los cinco elegidos. Sí, sí, esos cinco tipos con seis Champions en el bolsillo: Gento, Modric, Nacho… y ellos dos. Un club de señores donde Carvajal ha llegado a base de cojones, no de invitaciones.
¿Y qué ha hecho Kroos? Pues lo que hacen los genios: elegir la foto perfecta. Una imagen junto a Carvajal, Modric y Nacho. Los cuatro supervivientes. Los cuatro que han visto de todo: goleadas, finales de infarto, lesiones jodidas y noches que parecían eternas. Y el alemán suelta un mensaje que no es un mensaje, es un pellizco en el alma: “Madridistas, mañana se va uno de los más grandes. Uno de los nuestros”.
Ojo a las mayúsculas que me invento, porque las suyas eran de verdad. “Dad mañana la despedida que merece. Dejadle salir por la puerta grande”. ¿Suena familiar? Claro, porque él vivió lo mismo hace dos años. Y ahora le devuelve el favor al ‘2’ que le cubrió la espalda 315 veces.
A pesar de las lesiones
Pero no nos engañemos, que esto no es un cuento de hadas con piernas rotas. Carvajal ha vuelto a comerse el infierno este año: lesiones que parecen un mal de amores, sin continuidad, fuera del Mundial y con una relación con Arbeloa que ni agua.
¿Que qué pasa entre ellos? Cosas de gallos de corral, pero aquí lo importante es que cuando el barco escoraba, Kroos ha agarrado el micrófono y ha dicho: “Oye, que este tío es de los nuestros, respeto”. Y Carvajal, que es de los que responde con tres corazones y poca floritura, porque él habla con los pies y con los centros al segundo palo, se ha emocionado. Como nos hemos emocionado todos los que hemos visto a un lateral dar la cara en Múnich, en Liverpool y en esa final de la Décima donde acabó con la cabeza vendada y la sonrisa de ogro feliz.
Porque lo de Carvajal no es un palmarés, es un atraco a mano armada a la historia. Seis Champions, cuatro Ligas, dos Copas, seis Mundiales de Clubes… vamos, lo que se dice una nevera llena de títulos. Pero lo gordo no es eso, que ya es gordo.
El mejor lateral derecho del Madrid
Lo gordo es que probablemente, y perdónenme los nostálgicos de Chendo y Salgado, estamos ante el mejor lateral derecho de la historia del Real Madrid. Y no lo digo yo, lo dice el tiempo y lo dicen los delanteros que han intentado regatearle y han acabado pidiendo la hora. Por eso duele más. Porque se va un defensa que atacaba como un extremo y un extremo que defendía como un león con paperas.
Y mientras, en la otra esquina del vestuario, también se despide David Alaba. El austríaco que llegó con la Champions en la mochila y se ganó el cariño a base de clase y de ser el puto alma de la fiesta. Carvajal, el mismo que se va, le ha escrito: “Eres un líder absoluto, en todos los sentidos”. Y Vinicius, que es puro corazón desbocado, le ha soltado un texto que parece una carta de amor al hermano que se va de viaje: “Nunca voy a olvidar lo de tu silla y los partidazos de 2022”.
Así que ya saben, Madridistas. Este sábado no es un partido. Es una despedida doble. Dos monstruos que se van por la puerta grande. Y nosotros, aquí, con la garganta hecha un nudo y una lagarterana lista para brindar. Porque el fútbol, a veces, también es esto: gente que se rinde a otra gente. Y eso, oigan, eso no lo compra ni el jeque más rico.






