
La Cuba que esconde Granma: apagones, hambre y una diáspora sin retorno
Por Max Astudillo ()
La Habana.- El gobierno cubano publica hoy en Granma un nuevo manifiesto de resistencia heroica. Dice que el país está bajo asedio yanqui, que el bloqueo es una política genocida, que el pueblo ofrece ejemplos admirables de estoicismo frente al desabastecimiento. Suena bien. Suena épico. Suena como aquella Cuba de los años 60 que desafiaba a la bestia imperial con fusiles y barbas.
El problema es que la Cuba real, la de 2026, no se parece en nada a esa proclama. Y cualquier cubano que camine hoy por la calle puede demostrarlo con una sola foto del supermercado más cercano.
Comencemos por el supuesto «asedio energético» que denuncia el texto. El gobierno culpa a Estados Unidos de los apagones que sufrimos los cubanos a diario. Pero la realidad es mucho más cruda y menos épica: la infraestructura eléctrica de la isla está podrida por dentro por décadas de mala gestión, corrupción y falta de inversión.
No es el bloqueo lo que impide comprar combustible, es la incapacidad de pagarlo porque el régimen ha convertido la economía en un escombro. Si mañana levantaran todas las sanciones, el gobierno seguiría sin poder generar electricidad estable porque las termoeléctricas colapsaron solitas, sin ayuda de nadie.
Colas y remesas
El texto (https://www.granma.cu/cuba/2026-04-17/giron-es-hoy-y-es-siempre-17-04-2026-22-04-29/?fbclid=IwY2xjawRPCB5leHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeb9c_jczVJUcYjdsSICCZ9SvnJoImlMKiNQcOKq3ZQwHUcLNyeDOoJ6KmHzI_aem_wT6CIeqXIX11ElGTwUbuTA) habla de «resistencia estoica» ante el desabastecimiento. Permítanme traducir eso al lenguaje de la calle: resistencia estoica significa hacer cola desde las 4 de la mañana para llevarse un paquete de leche en polvo caducada.
Significa depender de los mulas y las remesas familiares para no morirse de hambre. Y significa que una madre cubana tenga que elegir entre comprar un pollo o pagar el pasaje para ir a trabajar. Eso no es heroísmo, eso es sobrevivir a pesar del gobierno, no gracias a él.
Luego viene el párrafo de las «calumnias» y la «guerra desleal de la maquinaria mediática». Curioso que llamen calumnia a señalar que en Cuba no hay libertad de prensa, que los presos políticos siguen encerrados, que los jóvenes se van en masa porque no tienen futuro. Si la prensa internacional «exagera», como dice el gobierno, entonces explíquenme por qué más de 600 mil cubanos han emigrado en los últimos dos años.
¿Acaso huyen del bloqueo? No. Huyen del apagón perpetuo, de la libreta que no alcanza, del salario de mil pesos que no compra ni un jabón.
El enemigo real
El gobierno cita al subsecretario Lester Mallory y su plan de 1960 para provocar hambre y desesperación. Lo citan como si fuera el manual del enemigo de ayer. Pero se olvidan de mencionar que hoy, 66 años después, el hambre y la desesperación no las provoca Washington: las provoca un modelo económico fracasado que insiste en las mismas recetas de control estatal, prohibiciones y miedo.
El imperio ya no necesita bloquearnos. Nosotros mismos nos bloqueamos todos los días con nuestras propias leyes absurdas, nuestra burocracia asfixiante y nuestra incapacidad para producir un simple huevo.
Finalmente, el texto cierra con un llamado a la movilización y con frases como «Girón es hoy y es siempre». Pero Girón fue una batalla hace 65 años. La batalla de ahora no es contra marines yanquis. Es contra la falta de papel higiénico, contra los generadores que nunca llegan, contra los médicos que se van a Argentina porque aquí ganan 20 dólares.
El enemigo real no está en la Casa Blanca. Está en la silla de un burócrata que decide qué puedes comprar, dónde puedes viajar y qué puedes pensar. Esa es la verdad que Granma no publica. Esa es la Cuba que duele. Y esa, amigos, no la tapa ningún discurso.






