
El Madrid está en ruinas… otra vez (y van 26 años de ruinas)
Por Yoyo Malagón ()
Madrid.- Lean esto bien, que no tiene desperdicio. El Real Madrid, ese equipo que ha ganado más Champions en los últimos cinco años, en los últimos diez, en los últimos quince y en los últimos veintiséis, que fue elegido el mejor club del siglo XX por la FIFA, que lleva 15 Copas de Europa en sus vitrinas, resulta que ahora es un polvorín.
Una institución cuesta abajo, incapaz de nada, un barco que se hunde. ¿Y la razón? Muy sencilla: en dos años no ha ganado ni Liga ni Champions. Dos años, amigos. Si el Madrid pasa dos temporadas sin ganar los títulos grandes, ya está todo perdido, hay que echar al entrenador, vender a media plantilla y cerrar el estadio. El fútbol tiene memoria de pez, pero algunos tienen memoria de mosquito.
Porque claro, si el Madrid está en crisis, ¿cómo describirían al Manchester United, que lleva una década dando penita? ¿O al Liverpool, que de la Premier se cayó del mapa y de la Champions ni hablamos? ¿O al Milan, que pasó años en el desierto antes de resucitar un poquito? Pero no, señores. Esos equipos están en reconstrucción, en proceso, en proyecto.
El Madrid, en cambio, está en el abismo porque este año terminará segundo en Liga —solo por detrás del— y cayó en cuartos de Champions ante el Bayern, el gigante alemán, con dignidad y con polémica incluida. Vamos, una hecatombe.
Ningún jugador sirve para el Madrid
Y ahora vamos a lo bueno. El problema no es solo institucional, es que los jugadores son unos inservibles. Mbappé, que lleva más de 40 goles esta temporada, no vale un céntimo. Hay que venderlo ya, antes de que baje más su precio, porque está claro que no sirve.
Vinicius, el mismo que ha marcado más goles que nadie en eliminatorias directas en los últimos ocho años, tampoco sirve. Hay que venderlo también. Y si me apuran, que se venda hasta el utillero. Total, si el problema son los jugadores.
Pero es que además se matan entre ellos. ¿Que Rüdiger le pegó a Carreras en un entrenamiento? Pues no contentos con eso, resulta que Tchouaméni y Valverde también andan a tortas. El vestuario es una jungla, nadie puede poner orden. Los egos, los salarios, las actitudes…
Todo es culpa de Florentino, claro, que es un terco como una cabra, que no sabe escoger, que se asesora mal, que se ha jubilado y no se ha enterado. Y dicen que a este pozo de serpientes solo lo puede controlar Klopp o Mourinho. Porque, evidentemente, el vestuario que ha ganado cinco Champions en diez años necesita un psicólogo con urgencia.
La crisis eterna
Lo mejor de todo es que la prensa tiene que vender, los youtubers tienen que generar polémicas, las tertulias de televisión necesitan audiencia, y en este mundo no hay nadie que atraiga más miradas que el Real Madrid. Ni Donald Trump con sus bulos, ni la Casa Blanca con sus ruedas de prensa.
El Madrid es el centro del universo futbolístico, y si está tranquilo y ganando no se venden periódicos. Así que hay que inventar crisis, hay que magnificar cualquier roce, hay que convertir un segundo puesto en una tragedia griega. Y ojo, que no estoy diciendo que no haya cosas que mejorar. Las hay. Pero de ahí a decir que el Madrid es un polvorín y un equipo cuesta abajo, va un trecho. Un trecho enorme.
Así que ya saben. El Madrid está en ruinas. Otra vez. Como en 2023, cuando no ganó nada y al año siguiente ya estaban celebrando la Decimoquinta. Como en 2019, que era un desastre y luego ganaron dos Champions. Y como en 2006, que aquello sí que era un pozo y después vino la época de las vacas gordas.
El Madrid tiene estas cosas: cuando no gana, dicen que se hunde. Y cuando gana, dicen que es porque le ayuda el árbitro, o la fortuna, o los rivales tuvieron bajas. Al final, da igual lo que pase. El Madrid seguirá siendo el club más grande del mundo, con crisis o sin ellas. Y los que chillan, seguirán chillando. Como siempre. Como siempre. Qué bonito.






