Muere en Cuba el primer león en huelga de hambre (obligada)

Comparte esta noticia

Por Anette Espinosa ()

La Habana.- El Zoológico de Las Tunas acaba de sumar una nueva baja a su ya catastrófica nómina. No es un empleado, ni un visitante, es un león. Un macho adulto, de esos que en otros países inspiran respeto y admiración, ha fallecido. La razón: más de quince días sin probar bocado cárnico. O sea, el rey de la selva se murió de hambre en la tierra del «socialismo triunfante». Cosas de la Revolución.

Los vecinos que han tenido la oportunidad de ver a estos felinos en los últimos días aseguran que las costillas se les marcan más que las consignas del Partido. Las imágenes que circulan son desgarradoras: animales que deberían ser imponentes, reducidos a esqueletos con melena. Pero no se preocupen, que el gobierno ya está trabajando en ello. Seguro que alguna idea están trabajando en el partido provincial para llevarles verdudas, soya… cualquiera sabe.

La ironía es tan cruel que duele. Mientras los leones mueren de inanición, los dirigentes locales se llenan la boca hablando de «resistencia creativa» y de cómo el bloqueo lo impide todo. Porque sí, el bloqueo tiene la culpa de que los leones no coman. El bloqueo es el responsable de que no haya carne, de que los camiones no lleguen, de que la economía esté en ruinas. El bloqueo también es el culpable de que el león, en su desesperación, decidiera no comer. Claro, como no podía ser de otra manera.

No solo morirán los leones

Mientras tanto, en algún lugar de La Habana, un funcionario de turno está preparando un discurso para justificar la muerte del felino. Dirá que fue un «accidente», que el león ya estaba enfermo, que la alimentación no era prioritaria en medio de la crisis energética. Y seguro que algún periodista oficial, de esos que escriben con la misma pasión que una plancha de acero, redactará una crónica titulada «Fallece un símbolo de la fauna cubana tras una valiente lucha contra las adversidades».

Pero no nos engañemos: esto no es un caso aislado. En el zoológico de Las Tunas, como en el resto del país, los animales están muriendo de hambre. Y no solo los leones. Los elefantes, los monos, los reptiles y cualquier otra criatura que tenga la desgracia de vivir encerrada bajo el cuidado de un Estado que no puede ni alimentar a sus propios ciudadanos. La pregunta es: ¿cuántos animales más tendrán que morir para que alguien haga algo? ¿O es que acaso los leones no son lo suficientemente «revolucionarios» para merecer un plato de comida?

Quizás, en el próximo informe del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, se anuncie un nuevo plan de «ahorro energético» para los animales: una dieta a base de fotosíntesis y buenas intenciones. Mientras tanto, el león que murió ayer será recordado como el primer mártir animal del socialismo cubano. Que en paz descanse, y que su rugido sirva para despertar a los que todavía creen que este país tiene salvación. Porque, si los leones se mueren de hambre, ¿qué queda para el resto de nosotros?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy