Vuelve el recorrido del «noresuelve»

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Por Yeison Derulo

La Habana.- Otra vez el recorrido. Otra vez la comitiva. Otra vez las reuniones para «evaluar los sistemas de trabajo», como si el problema de Cuba fuera que faltan reuniones y no comida, agua, electricidad y vergüenza.

Según la prensa oficialista, Miguel Díaz-Canel estuvo de visita en Regla y Guanabacoa analizando el suministro de agua, el servicio eléctrico, la producción de alimentos, la recogida de basura, el pago a jubilados y la atención a personas vulnerables. Traducido al español: fue a revisar todo lo que lleva años sin funcionar y que sigue exactamente igual después de cada recorrido.

Lo curioso es que estas visitas siempre terminan con la misma película. Muchas fotos, muchas libretas, muchas cabezas asintiendo y un ejército de funcionarios explicando lo bien que están trabajando. Después el presidente se monta en el carro con aire acondicionado, la prensa publica la nota triunfalista y el vecino regresa a su casa… sin agua, con veinte horas más de apagón y la basura fermentando en la esquina.

También dicen que evaluó cómo fortalecer la comunicación con la población. Esa parte sí da risa. El cubano lleva años comunicándose: grita en las colas, protesta en los barrios, escribe en redes sociales y hasta sale a la calle cuando no aguanta más. El problema nunca ha sido la comunicación; el problema es que del otro lado nadie escucha.

Y lo de «mantener la actividad económica y social» merece un premio al humor involuntario. ¿Cuál actividad económica? ¿La de los jubilados que hacen magia para estirar una pensión que no alcanza ni para una semana? ¿La de los vendedores improvisados porque el salario estatal no da para vivir? ¿O la de las familias que dependen de una recarga desde el extranjero para poder comer?

Cada recorrido presidencial parece una serie de televisión con capítulos repetidos. Cambia el municipio, cambian las caras de los dirigentes locales, pero el guion es idéntico. Se diagnostican los mismos problemas, se anuncian las mismas prioridades y se prometen las mismas soluciones… que nunca llegan.

A este paso, Díaz-Canel terminará conociendo cada calle de Cuba, menos el camino hacia una solución de verdad.

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