Raidel Martínez dona sistema de paneles solares a policlínico de Pinar del Río

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Por Jorge Sotero

Pinar del Río.- Mientras muchos hablan de Cuba desde la comodidad de un despacho con aire acondicionado, Raidel Martínez decidió ayudar. Sin conferencias, sin discursos y sin una Mesa Redonda para explicarlo todo.

El estelar relevista pinareño donó un sistema de paneles solares al Policlínico del reparto Hermanos Cruz, en Pinar del Río, un gesto que beneficiará directamente a pacientes y trabajadores de la salud en medio de la complicada situación energética que vive el país.

La información fue dada a conocer inicialmente por el periodista Ernesto Amaya, quien destacó la importancia de esta contribución para un centro médico que enfrenta las mismas dificultades que miles de instituciones cubanas ante los constantes apagones. En una provincia donde la falta de electricidad golpea a diario, cualquier alternativa que garantice estabilidad energética puede marcar una diferencia enorme.

Lo más valioso de esta historia es que no se trata de un hecho aislado. Raidel lleva tiempo demostrando que su grandeza no se limita al montículo. A finales del pasado año organizó la entrega de alimentos, medicamentos y productos de aseo para numerosas familias pinareñas que atravesaban momentos difíciles. Lo hizo sin estridencias y sin necesidad de convertir la solidaridad en espectáculo.

Dentro del terreno, el derecho vueltabajero se ha ganado el respeto de Japón a fuerza de resultados. Considerado uno de los mejores relevistas del béisbol profesional nipón, ha construido una carrera brillante lejos de Cuba. Sin embargo, nunca ha olvidado sus raíces ni a la gente que lo vio crecer en la tierra más occidental de la isla.

Historias como esta recuerdan que el éxito tiene más valor cuando se comparte. Los salvamentos de Raidel seguirán apareciendo en las estadísticas, pero gestos como la donación de estos paneles solares son los que terminan quedándose en la memoria de la gente.

Un juego se gana en nueve entradas, pero la gratitud de un pueblo puede durar toda la vida.

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