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Por Joel Fonte ()

La Habana.- «Para combatir fundadamente una idea, primero debes conocerla». Sobre la base de esa máxima, he escuchado detenidamente a este señor.

La conclusión es inapelable: todas las medidas que, según anuncia, habría aprobado la cúpula del «partido» —exclusivamente de carácter económico— no hacen más que ratificar que el castrismo está colapsado. Su derrumbe político ya es irreversible y se aproxima a galope tendido.

Cada medida que anuncia no es más que retórica. Un discurso reciclado, diseñado para parecer novedoso y aplicable en la práctica, cuando en realidad es materialmente imposible de ejecutar. Pero, sobre todo, va dirigido a restablecer la confianza de la población en que la solución sigue estando en la permanencia en el poder de la dictadura. El objetivo es doble: restaurar la confianza pública y, fundamentalmente, ganar tiempo.

Sin credibilidad política

Sin embargo, no hace falta una agudeza particular para entender que sus palabras carecen por completo de credibilidad. Y sin credibilidad política no hay plan de gobierno que avance, ni poder que persista. Porque este régimen lleva muchas décadas mintiéndole al pueblo, dibujando cada nuevo plan como la solución definitiva, y uno tras otro han fracasado estrepitosamente.

Ellos no entienden el poder como un medio o instrumento para resolver los problemas del país, sino como un fin en sí mismo, al servicio de sus propios objetivos. Por eso se niegan a soltarlo. Tras cada medida supuestamente «liberadora» del mercado, de la producción de bienes y de la prestación de servicios, el aparato del Estado —controlado invariablemente por esa cúpula y con el apellido Castro al frente— no hace más que reordenar su presencia para seguir siendo siempre el decisor final.

Y por eso no hay mención alguna a un rediseño político del poder, ni a una apertura política, ni a la liberación de los más de mil presos políticos que aún tiene el país. En suma: el cadáver de la dictatura está por certificarse. Solo falta que alguien se atreva a firmar el acta de defunción.

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