
Es mejor decir, «aquí corrió» y no, «aquí murió»
Por Luis Alberto Ramírez ()
Miami.- El secretario de Estado, Marco Rubio, prometió cercar al régimen cubano por todas partes, y los esfuerzos de esta administración se observan en múltiples frentes. Se ha sancionado a dirigentes cubanos, se ha detenido a testaferros del gobierno, y también se han impuesto sanciones a empresas que hacen negocios con la dictadura. Sin embargo, desde mi punto de vista, lo más efectivo ha sido sancionar a aquellas compañías que prestan servicios financieros a La Habana.
El conglomerado canadiense Sherritt canceló operaciones en Cuba; cadenas hoteleras y otras empresas internacionales han reducido o revisado su presencia en la isla. Asimismo, entidades financieras vinculadas a tarjetas de crédito como Visa y Mastercard han limitado sus servicios en determinadas instituciones del gobierno cubano. Y, para completar el cuadro, se han incrementado las restricciones que afectan la llegada de combustible al país.
No obstante, en mi opinión, aún falta una medida: congelar todos los fondos en divisas que el conglomerado militar cubano mantiene en el exterior. Con ese último aldabonazo, la dirección de la Revolución tendría que enfrentar circunstancias mucho más parecidas a las que vive el pueblo. Y entonces cabría preguntarse: ¿para qué gobernar a un pueblo que ya no genera dividendos para quienes ostentan el poder?
Todo pueblo tiene un límite. Toda resistencia tiene un objetivo. Pero cuando ese objetivo entra en conflicto con la propia supervivencia, la resistencia cede. Porque, como dice el refrán, es mejor decir: «Aquí corrió», que decir: «Aquí murió».
Trump sabe lo que está haciendo. Está esperando que el pueblo cubano dé la señal. Cuando eso suceda, según mi criterio, no hará falta disparar un solo tiro, no habrá víctimas, y será entonces cuando se tome la decisión más trascendental de su legado respecto a Cuba.
Con el favor de Dios y la ayuda de Trump, Cuba será libre.






