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Por Joel Fonte ()

La Habana.- Ningún régimen nos ayuda mejor a los cubanos a entender la capacidad que tiene el Poder para corromper la naturaleza humana, como el castrismo.

En las biografías de la élite original, había un origen acaudalado; un patrimonio que luego multiplicaron muchas veces, convirtiendo ese Poder en negocio.

En las biografías de la «continuidad» castrista, todos se apellidan de origen humilde, y terminan convertidos en magnates, en dueños, en millonarios que por el día arengan al sacrificio a una muchedumbre agotada, y por la noche se burlan descaradamente de ella desde su confort y privilegios.

Y hay un denominador común para todos ellos: los ciega la codicia. Los aturde y corrompe la ambición del dinero y las posesiones por sobre la humanidad de sentir dolor por lo que sufren los seres humanos a los que deben respeto.

Bucéfalo era más humano…

¿Conocerán ellos el deseo del macedonio Alejandro Magno ante el umbral de la muerte?

«Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen…»

Pero ¿acaso el caballo de Alejandro —Bucéfalo— tuviera más sensibilidad y raciocinio para entender esa verdad?

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