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Por Jorge L. León (Historiador e investigador)

Houston.- Investigar la trayectoria política de Fidel Castro es adentrarse en uno de los mayores expedientes de promesas incumplidas de la historia contemporánea de América Latina. Durante décadas, millones de cubanos escucharon discursos cargados de promesas, sacrificios temporales y supuestas metas grandiosas que, según se afirmaba, conducirían a la prosperidad, la justicia y la felicidad colectiva. Sin embargo, el paso del tiempo permitió contrastar aquellas palabras con la realidad.

Lo que emerge de ese contraste es un largo historial de compromisos incumplidos, proyectos fracasados y anuncios espectaculares que jamás llegaron a materializarse. Más allá de los errores de cálculo o de las dificultades propias de cualquier gobierno, resulta imposible ignorar la dimensión sistemática del engaño. Las promesas fueron utilizadas como instrumentos políticos para consolidar un poder cada vez más absoluto y para mantener viva una esperanza que constantemente se alejaba del horizonte.

Entre centenares de declaraciones realizadas a lo largo de casi medio siglo de dominio absoluto, he seleccionado diez que ilustran la distancia entre el discurso y los resultados. Son diez ejemplos que ayudan a comprender por qué la historia de la Revolución Cubana terminó siendo, para millones de ciudadanos, una historia de frustraciones acumuladas.

1. Democracia y elecciones libres

Al triunfo revolucionario de 1959, Fidel Castro aseguró que el país volvería rápidamente a la normalidad constitucional y que se celebrarían elecciones libres. Aquellas promesas despertaron enormes expectativas entre quienes habían combatido la dictadura de Batista.

Las elecciones (https://www.youtube.com/watch?v=TZuiQfUlMRc) nunca llegaron. En su lugar surgió un sistema de partido único donde toda competencia política quedó eliminada y donde el poder permaneció concentrado durante décadas en las mismas manos.

2. Libertad de prensa y expresión

Durante los primeros meses posteriores al triunfo revolucionario se aseguró que existiría plena libertad para expresar opiniones divergentes.

La realidad fue muy distinta. Los medios independientes desaparecieron progresivamente, la censura se convirtió en práctica habitual y la crítica al poder pasó a tener consecuencias políticas, laborales y sociales.

3. Prosperidad económica para todos

Se prometió construir una economía capaz de superar los problemas históricos de la nación y convertir a Cuba en un ejemplo de desarrollo para América Latina.

Décadas después, la economía cubana continúa enfrentando graves dificultades estructurales. La escasez, la baja productividad, el deterioro de la infraestructura y la emigración masiva constituyen parte del balance visible de aquel proyecto.

4. Abundancia de alimentos

Los cubanos escucharon repetidamente que el país alcanzaría altos niveles de producción agrícola y que el problema alimentario quedaría definitivamente resuelto (https://www.youtube.com/shorts/yj__T8ehJ6M).

Sin embargo, generaciones enteras crecieron bajo sistemas de racionamiento, escasez periódica y dependencia de importaciones para cubrir necesidades básicas.

5. El carácter temporal de la libreta de abastecimiento

La libreta fue presentada como una medida excepcional y pasajera.

Con el paso de los años terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más evidentes de la incapacidad del modelo para garantizar una oferta estable de bienes esenciales.

6. La zafra de los diez millones

La campaña azucarera de 1970 fue presentada como una epopeya nacional destinada a demostrar la superioridad del sistema.

El objetivo no se alcanzó. El fracaso produjo enormes costos económicos y desorganizó importantes sectores productivos del país.

7. La autosuficiencia energética

En distintos momentos se prometió que Cuba alcanzaría independencia energética (https://www.youtube.com/shorts/9a3IYeaGmqM) y estabilidad en el suministro eléctrico.

Las recurrentes crisis energéticas y los apagones prolongados muestran que aquella meta nunca fue alcanzada.

8. La abundancia ganadera

Fidel Castro anunció numerosas veces proyectos destinados a multiplicar la producción de carne y leche.

La realidad terminó siendo paradójica. Un país que alguna vez contó con una importante tradición ganadera terminó convirtiendo esos productos en bienes escasos para buena parte de la población.

9. El renacimiento del café cubano

Se prometió recuperar la grandeza histórica de la producción cafetalera nacional.

Décadas después, Cuba produce mucho menos café del que consume y debe recurrir a mezclas e importaciones para abastecer parcialmente el mercado interno.

10. La modernización tecnológica

En los últimos años de su mandato se habló de informatización, acceso al conocimiento y modernización tecnológica.

El acceso a internet y a las tecnologías de la información avanzó lentamente, bajo fuertes restricciones y con importantes limitaciones durante largos períodos.

Un método de gobierno basado en la ilusión

Analizadas individualmente, algunas de estas promesas podrían atribuirse a errores de apreciación o a circunstancias imprevistas. Sin embargo, observadas en conjunto revelan un patrón recurrente: la construcción de expectativas gigantescas seguidas de resultados decepcionantes.

La constante no fue el cumplimiento, sino la postergación. No fue la transparencia, sino la justificación permanente. Cada fracaso era explicado mediante nuevos discursos, nuevos sacrificios y nuevas promesas.

Mientras tanto, generaciones enteras vieron pasar sus vidas esperando una prosperidad que nunca llegó.

El juicio de la historia

Fidel Castro edificó uno de los sistemas políticos más duraderos del continente. Pero la duración de un gobierno no constituye prueba de su éxito. Los resultados deben medirse por la calidad de vida de los ciudadanos, por el respeto a las libertades fundamentales, por las oportunidades económicas y por la capacidad de una nación para progresar.

Hoy millones de cubanos viven fuera de su país. La infraestructura nacional muestra un profundo deterioro. La economía permanece atrapada en una crisis prolongada y la población enfrenta dificultades cotidianas para satisfacer necesidades básicas.

Por ello, el verdadero balance histórico no debe buscarse en los discursos, sino en los resultados.

La célebre frase pronunciada por Fidel Castro en 1953 fue una apuesta al futuro: «La Historia me absolverá». Más de siete décadas después, corresponde a cada lector examinar los hechos y emitir su propio veredicto.

Porque al final son los resultados, y no las consignas, los que terminan escribiendo la historia.

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