
El eco del colapso en Yankees
Por Robert Prat ()
Nueva York.- Los Mets desalojaron a los Yankees del City Field con un 7-6 que supo a incendio forestal. Se llevaron la serie dos triunfos a uno, pero no fue saqueo, sino derrumbe: una casa que arde desde adentro. El público de Queens lo celebró como una hazaña, aunque los ojos veteranos sabían que lo ocurrido en el noveno era más tragedia ajena que proeza propia.
Los Yankees llegaron al cierre con ventaja de tres carreras (6-3) y con su cerrador estrella, David Bednar, en la loma. Pero el hombre ha perdido la confianza, ese resorte invisible que separa al héroe del náufrago. Enseguida embasó a dos corredores, como quien entrega las llaves de su casa. Luego retiró a Juan Soto y a Mark Vientos, y parecía que el pulso volvía. Pero el béisbol es un arte de crueldad minuciosa: Tyrone Taylor conectó cuadrangular y todo quedó empatado a seis.
Un capítulo después, los Mets dejaban al campo a los Yankees con un batazo por el cuadro con las bases llenas. Nada espectacular: una pelota que rueda, un corredor que se lanza, el home que se vuelve territorio conquistado. Los Yankees perdieron como se pierden los equipos que olvidaron cómo ganar con ventaja. Y todo esto ocurrió después de que Austin Wells bateara para doble play con la ventaja en tercera, sin que Aaron Boone tuviera a nadie en el banco para mandarlo a batear por el catcher, que ya había salido por JC Escarra.
Los Yankees que iban imparables hasta comenzar la última gira fuera del Yankees Stadium fracasaron en su visita al City Field. Justo cuando su cuerpo de abridores parece más manco: Max Fried en la lista de lesionados, Carlos Rodón ya con dos salidas fallidas, Luis Gil en rehabilitación, y Gerrit Cole aún sin estar listo para volver a liderar el staff. La alineación era una mentira de poderío.
Y así, en la mañana siguiente, el Bronx amanece con una pregunta incómoda: ¿cuántos cerrojos se pueden cambiar cuando la cerradura entera está podrida? Porque los Mets solo empujaron la puerta. El derrumbe ya venía de antes.
Y por cierto: El puesto de cerrador queda grande en el Bronx… Clyde Holmes, Devin Williams y ahora David Bednar, sin que ninguno de ellos cumpliera con su trabajo.






