Díaz-Canel descubre que Facebook aguanta cualquier cosa

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Por Jorge Sotero

La Habana.- Miguel Díaz-Canel volvió a sacar del clóset su discurso favorito: Cuba como la víctima eterna, el alumno ejemplar de la geopolítica y, por supuesto, el vecino más pacífico del barrio.

Según su publicación en Facebook, en más de 60 años de Revolución no ha salido de la isla “una sola acción ofensiva” contra Estados Unidos. Nada. Cero. Un historial tan limpio que parece redactado por el mismo que hace las estadísticas de la zafra.

Lo curioso es que habla de seguridad nacional como si en Cuba la principal preocupación del ciudadano fuera proteger las fronteras de Washington y no encontrar pollo, corriente eléctrica o una farmacia con dipirona.

Mientras el cubano calcula cómo sobrevivir a 14 horas de apagón, el presidente está en Facebook escribiendo como si estuviera en plena Guerra Fría, congelado en una cápsula del tiempo junto a un televisor Caribe y un discurso de Fidel en VHS.

Dice también que Cuba ha colaborado con Estados Unidos en delitos transnacionales. Tremendo dato. Lo triste es que el cubano promedio probablemente agradecería más una colaboración efectiva con la UNE para que no le tumben la luz en plena madrugada. Pero no, las prioridades son otras: salvar al mundo del relato imperial mientras el refrigerador nacional lleva meses funcionando como armario decorativo.

Lo más gracioso llega cuando asegura que acusar a Cuba de incapaz para sostener su economía es una tesis “fantasiosa”. Aquí es donde uno no sabe si reírse o preguntarle si ha intentado comprar un cartón de huevos con salario estatal. La economía cubana no necesita enemigos externos para demostrar su desastre; se explica sola, como un apagón en cadena o una cola de seis horas para comprar pan.

Y remata con la frase heroica: “Cuba no amenaza, ni desafía, pero tampoco teme”. Una línea que parece sacada del tráiler de una película de acción de bajo presupuesto. El problema es que mientras el Gobierno posa como gladiador internacional, el cubano sigue librando una batalla mucho más terrenal: conseguir comida, internet decente y la posibilidad remota de vivir sin tener que convertir cada día en una hazaña de supervivencia.

Díaz-Canel podrá» no temer», pero el pueblo sí le teme a algo mucho más real: otro anuncio oficial prometiendo resistencia infinita con la nevera vacía.

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