
La realidad de Cuba
Por Jorge Sotero ()
La Habana.- Si alguien se pregunta por qué Cuba está como está, que no busque excusas en el bloqueo ni en conspiraciones externas. La respuesta está en un error económico estructural repetido durante seis décadas: nacionalizar y confiscar toda la propiedad privada sobre la que se sostenía la economía.
Pero hay algo que el gobierno no pudo confiscar: la inteligencia, la experiencia y la capacidad emprendedora de los hombres a los que despojó de sus bienes. El sentido común, tanto colectivo como individual, los obligó a emigrar. Y con ellos se fue una parte irrecuperable del soporte económico de la nación.
El nuevo dueño, el Estado, no podía ni quería ocuparse del crecimiento y el desarrollo. Entonces la economía se partió en dos: lo que se destruyó por incompetencia y lo que hubo que entregar a extranjeros para sobrevivir en el mercado. El azúcar lo exporta Suzdén, un bróker bursátil. El níquel lo extrae y exporta Sherritt. Los hoteles los operan compañías extranjeras mediante contratos de administración y negocios conjuntos. Cubatur nació para ser turoperador, pero ha devenido en un costoso recadero. Todo con intermediarios que se llevan una buena laza. Siempre terceros, siempre dependencia, siempre fuga de valor.
Prácticas desleales
Los productos nacionales con calidad exportable se entregan a empresas de comercio exterior que no logran colocarlos en el mercado internacional. Entonces recurren a una práctica desleal, sancionada por la Organización Mundial del Comercio: el dumping de precios. Bajan los precios por debajo de los costos de producción para poder competir en un mercado saturado, y así generan pérdidas. Estas prácticas descapitalizan la economía. Esa descapitalización hay que cubrirla con créditos que, por las mismas razones, no rinden y no pueden pagarse en los términos pactados. Sesenta años con ese ciclo conducen inevitablemente a la quiebra.
Con una deuda impagable se encarece el riesgo país, y con él los precios de las importaciones. Si los medios de trabajo y las fuerzas productivas son controladas por el Estado y quiebran, quiebra el Estado con toda la economía. Visto a largo plazo, todo ha sido errores. Se gastó una millonada en «voluntad hidráulica» y el agua no se retiene en los embalses. Se hizo una revolución energética que hoy nos llena de apagones. Se hizo una reforma agraria que acabó con la producción agrícola. Se desmanteló la industria del principal rubro exportable del país. Esos vientos trajeron estas tempestades.
Créditos y petróleo
Y ojo, porque con bloqueo y sin bloqueo, Cuba recibió decenas de miles de millones en créditos, recibió trece millones de toneladas de petróleo anuales gratis durante años del campo socialista, recibió colaboración y asistencia técnica de siete países de Europa Oriental por más de tres décadas a través del CAME, y recibió por veinte años petróleo de Venezuela también gratis.
La pérdida de beneficios en las exportaciones, el bajo rendimiento del capital invertido a préstamo y el nulo rendimiento de las inversiones no se deben a un cerco externo, sino a una sola causa: mala administración, desaprovechamiento de oportunidades, derroche de capital en inversiones mal estudiadas, megalomanías absurdas y voluntarismo. Ese es el verdadero bloqueo. No busquen más.
Ahora Pedro Monreal habla de una caída del PIB del quince por ciento para 2026. Eso solo se da en una guerra. Solo decirlo asusta. Hablan de quitar seis ministerios, pero los veintiuno que quedan pueden eliminarlos: son burocracia costosa e inútil. Los problemas son muchos y grandes, pero las soluciones tampoco sirven para nada. El futuro asusta y se revuelve entre miseria y sangre. Esa es la realidad de Cuba.






