
Díaz-Canel se atrinchera ante nuevas sanciones: la mentira y lo que realmente creo al final
Por Eduardo Díaz Delgado ()
«Nuestro pueblo ya conoce la crueldad detrás de las acciones del gobierno de EE.UU. y de la saña con la que es capaz de atacarlo. Las medidas de cerco económico adicionales hoy anunciadas agravan la situación ya difícil que enfrenta nuestro país, en la misma medida que fortalecen nuestra determinación de defender la Patria, la Revolución y el Socialismo», declaró Díaz-Canel.
Las sanciones son contra GAESA, un conglomerado de empresas anónimas con dueños en papeles que no rinden cuentas al pueblo cubano. A ellos se les entregó el monopolio de los sectores más importantes del país. A ellos los sancionan desde fuera. Te dejamos una idea para pensar.
En Cuba existe un grupo escogido que controla cerca del 70% o 75% de la capacidad económica nacional. No la construyeron, no la compraron, no la heredaron del trabajo de sus padres: el Estado se las entregó en forma de corporaciones opacas, sin responsabilidad jurídica real ante el país.
A ese grupo se le dio el monopolio de casi todo: tiendas, importaciones, turismo, divisas, producción, puertos, hoteles. Venden en dólares, pero le pagan en pesos a los cubanos, incluso a los propios trabajadores de GAESA. Y mientras tanto, cualquier alternativa privada o estatal que pudiera competir con ellos ha sido ahorcada durante años por las nuevas medidas. Y decimos «nuevas medidas», pero esto viene sucediendo desde 2009.
Ese grupo no es el pueblo de Cuba. Ese grupo vive de la pobreza del pueblo de Cuba. Y honestamente, los que deberíamos sancionarlos somos nosotros. Porque uno quisiera saber qué razón cree Díaz-Canel que tiene un cubano hambriento, de clase «extra pobre», para salir a defender a un grupo de millonarios creados por la propia dictadura.
Para muchos cubanos, la desaparición de GAESA y la obligación de rendir cuentas ante leyes internacionales sería algo tan bueno… que hasta cuesta permitirse soñarlo.
Entonces, mijito, a defender a GAESA que vayan los militares millonarios designados para convertirse en los nuevos ricos de Cuba. Ellos sí tienen privilegios que defender.






