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Por Dagoberto Valdés Hernández (centroconvivencia.org)

Pinar del Río.- Parece que Cuba está en un callejón sin salida. Algunos esperan que la solución venga de fuera. Muchos quisiéramos que la solución venga de dentro, de nosotros mismos, protagonizada por todos los cubanos de dentro y de fuera.

Pero pareciera que nuestro tiempo es eterno y no, el tiempo de cada ser humano tiene un límite y se acaba. Parece que algunos piensan que un pueblo puede aguantar indefinidamente todo el tiempo hundido en la miseria y no, la paciencia tiene un límite y se acaba.

Por eso hoy quisiera imaginar cuál sería la salida más fácil para que Cuba salga de esta agonía. Para que la salida sea pacífica, ordenada y verdadera.

Es solo un ejercicio para que no olvidemos que siempre ha habido, hay y habrá, una salida sin violencia, sin muertes, sin intervención extranjera, sin represión, sin venganza y sin rehenes sobre los que descargar la impotencia ante los poderosos.

Es solo para recordarnos, para que jamás se nos olvide, que siempre hubo y hay una posibilidad de resolver esta situación crítica terminal entre nosotros los cubanos. Porque de tanto constatar de que no hay voluntad de cambio en los que ostentan el poder; porque de tanto repetir que este tipo de régimen totalitario nunca cede, nunca toma la iniciativa para cambiar de verdad y dar oportunidad a otros diferentes; de mucho atender a la experiencia histórica de que siempre se han atornillado al poder, de que jamás quieren soltarlo, quizá, olvidemos que algunos pocos regímenes lograron hacerlo pacíficamente porque algunos hombres decidieron pasar a la historia como los que facilitaron una transición pacífica y ordenada.

Una salida diferente

Entonces, aunque no se vea esa posibilidad en Cuba, aunque los discursos sean de guerra y atrincheramiento, aunque se agoten las esperanzas de que pueda haber una salida pacífica, ordenada y civilizada en Cuba, hoy quisiera recordar que podría ser diferente, que podría darse una salida mejor que la violenta, que podría ser una salida honorable y justa para todos, que podríamos resolver todo esto entre cubanos, sin esperar a que otros vengan a resolvernos el problema.

Repito, creo que es bueno, que es sano y que es útil y oportuno, hacer consciente, en este momento extremo, aunque nos parezca absurdo, de que Cuba podría salir de esta noche oscura invivible con una sola decisión de la voluntad de aquellos que hoy ostentan el poder: la decisión de cambiar antes de inmolarnos, la decisión de hacerlo entre nosotros los cubanos antes de provocar una intervención extranjera, la decisión de hacerlo ahora antes de que sea demasiado tarde.

Y digo que es bueno y oportuno, aunque parezca absurdo recordar que siempre hubo y hay la posibilidad de cambiar de verdad haciendo una transición verdadera y manteniendo el orden y la paz, porque recordándolo ahora, si ocurriera, Dios no lo permita, una salida violenta, se sabría claramente de quién sería la responsabilidad y la culpa de tal solución violenta: de quienes cerraron y volvieron a cerrar el cambio en paz.

Estamos a tiempo para pensar en serio que aún es posible una salida civilizada, pacífica y ordenada para el bien de todos los cubanos.

Cuba aún podría tener esta oportunidad de cambio en paz.

Que después no se diga que no la hubo. Se trata de una decisión de dentro.

Creo que la mayoría de los cubanos de la Isla y de la Diáspora eso es lo que queremos: Cambio, paz y progreso.

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