
Vendiendo el solar a plazos
Por Jorge Sotero ()
La Habana.- Acabo de leer una noticia que me dejó con la boca abierta, y mira que ya estoy acostumbrado a las estupideces de este gobierno, pero esta vez se lucieron. Resulta que ahora van a entregarle la gestión de las grandes empresas estatales a los rusos, incluyendo nada menos que la Antillana de Acero, y de paso quieren que Moscú nos garantice la seguridad energética.
O sea, construir termoeléctricas nuevas y depender de su petróleo para siempre. ¿Pero es que no aprendemos? Primero fueron los hoteles, luego los vietnamitas con el arroz, después quisieron darle tierras a los argentinos para soja, y ahora esto. Parece que el gobierno ha decidido vender el país por lotes, como quien remata la casa heredada para irse de juerga.
Yo no entiendo. Si durante décadas nos han machacado con eso del «alto nivel científico-técnico» que nos dio la Revolución, ¿por qué ahora resulta que no sabemos gestionar ni una guagua? ¿Qué pasó con aquellos ingenieros, con aquellos especialistas azucareros que conocían la caña mejor que su propia casa?
Pues resulta que el gobierno los ha marginado deliberadamente, y prefiere traer a otros a hacer lo que los cubanos ya saben hacer. Pero claro, si traes a un ruso, le pagas, le das poder y él te devuelve un porcentaje. Si pones a un cubano, luego tienes que darle cuentas. Mejor no, ¿verdad?
El gobierno nos vende
Y no me malinterpreten, una cosa es el cariño y otra que nos conviertan en una colonia con matrioskas. Porque el plan es clarísimo: nos financian las termoeléctricas, nos venden el petróleo, nos gestionan las empresas… y en unos años, cuando la deuda sea impagable, adiós empresas, que pasan a ser propiedad rusa. Eso lo ve hasta un ciego con un ojo tapado. Los rusos son grandes empresarios, no vienen a hacer caridad. Vienen a hacer negocios, y de los gordos.
Mientras tanto, ¿qué ha pasado con las fórmulas sensatas? ¿Por qué no se asocian con los turoperadores en lugar de entregarles los hoteles? ¿Por qué no se paga asesoramiento internacional en lugar de ceder la gestión completa? ¿Por qué no se privatizan las empresas o se dan en concesión a 50 años, atrayendo capital extranjero pero manteniendo el control nacional?
Hay miles de opciones, pero el gobierno siempre elige la peor: la que le quita al cubano cualquier protagonismo. Porque parece que, para ellos, nosotros somos ciudadanos de tercera clase, incapaces de manejar nuestro propio destino.
Cada día lo tengo más claro: el problema no es el pueblo cubano, que ha demostrado ser ingenioso, trabajador y resiliente hasta debajo de las piedras. El problema es un gobierno inepto, sin imaginación, que ha sustituido la gestión por la delegación, la soberanía por la dependencia, y el orgullo nacional por el complejo de inferioridad. Todos los países de la región, tengan petróleo o no, han buscado su seguridad energética. Todos, menos este. Porque aquí, al parecer, ni siquiera de eso somos capaces. O eso nos quieren hacer creer.



