
Apagones en Cuba superan las 18 horas mientras gobierno culpa a EE.UU. sin ofrecer soluciones
La Habana.- Las continuas averías en las centrales eléctricas de Cuba han extendido los apagones a más de 18 horas en la capital y hasta 24 horas en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila, mientras el gobierno insiste en culpar exclusivamente al bloqueo de Estados Unidos por la crisis.
Según la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), la termoeléctrica Antonio Guiteras —una de las principales del país— volvió a conectarse al sistema tras una avería en su caldera que la mantuvo fuera de servicio desde inicios de semana. La planta ha sufrido múltiples roturas este año, algunas de las cuales han provocado colapsos en la red nacional.
El ingeniero Lázaro Guerra, director de la UNE, informó a la televisión estatal que también fallaron la unidad 6 de la termoeléctrica de Mariel y la turbina de vapor de Energás Jaruco. Las autoridades no ofrecieron un plan concreto para resolver los problemas estructurales de las plantas, muchas de las cuales tienen décadas de antigüedad y carecen de mantenimiento adecuado.
Díaz-Canel insiste en culpar a Trump
Un buque ruso llegó la semana pasada con 100.000 toneladas de crudo para aliviar la escasez de combustible, pero la compañía estatal Cuba Petróleo informó que su refinación y distribución comenzarán recién a mediados de abril. Es el único cargamento de crudo que la isla ha recibido en todo el año, según las autoridades.
El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el 29 de enero una orden ejecutiva que permite imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. Sin embargo, críticos dentro y fuera de la isla señalan que la crisis energética responde también a décadas de mala gestión, falta de inversión y dependencia de proveedores externos como Venezuela y ahora Rusia.
El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la política de Washington como “agresiva y criminal” y rechazó el “bloqueo energético”. Pero mientras el gobierno redobla su retórica contra Estados Unidos, los cubanos comunes siguen soportando jornadas enteras sin electricidad, con alimentos descomponiéndose en neveras apagadas y transportes paralizados.



