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Por Ernesto Ramón Domenech Espinosa
Toronto.- Cuando muchos de esos cubanos que apoyan al equipo que acaba de ser eliminado del Clásico Mundial de Beisbol justifican su respaldo con la ficción de que: no debe mezclarse el deporte y la política, se hace un monumento a la falta de memoria y al cinismo.
Hay que recordarle a todos esos fans desmemoriados que en nuestro país ha sido la dictadura la que interviene todo el tiempo y de cualquier modo no solo en el Deporte sino también en la Cultura, la Educación, la Ciencia y hasta en la Salud. En Cuba posterior a 1959 todo es política, y eso todos lo sabemos.
Han sido los comunistas, con el mando del criminal en Jefe Fidel Castro los que reciben y despiden delegaciones deportivas, a los que los campeones dedican sus medallas y trofeos, los que ordenan la inclusión de agentes de la Seguridad en los equipos que viajan al exterior, los que roban y reparten los premios en metálico y los que han llamado y llaman traidores, apátridas, excubanos o gusanos a los atletas que escapan de la isla para irse a competir en Ligas Profesionales.
Los equipos deportivos con uniformes que dicen CUBA no representan al pueblo, a la gente común, son parte de la propaganda y la mentira del régimen. No son dignos de representar al pueblo aquellos que hacen silencio ante el dolor y la tragedia de millones de compatriotas.
Callar y no denunciar al hambre, las colas, la escasez, los apagones y la brutal represión que hoy padece la Nación es además de Miserable muy Cobarde. Claro, qué les puede importar el sufrimiento de otros cuando ellos tienen sus necesidades materiales cubiertas y casi todos viven en otros países.
Aquí en las fotos que acompañan este trabajo, un grupo de castrados morales, de profesionales de la deshonra, una manada de insensibles dirigidos por un chivato reconocido: Germán Mesa.
En la otra, el equipo femenino de fútbol de Irán que participaba en Copa de Asia, en Australia. En su último partido frente a Korea del Sur, la mayoría de las jugadoras se negó a cantar el Himno Nacional de Irán en protesta contra la tiranía de los Ayatollah que las maltrata y discrimina. En Teherán ahora se les acusa de «Traidores de Guerra» y amenazan con una fuerte condena. Han pedido asilo político, ya no pueden regresar.

Jugadores cubanos de beisbol que regresan después de su eliminación en el Clásico Mundial: ahora que seguro se van de vacaciones y tienen tiempo, escríbanle a las futbolistas iraníes, sean solidarios, y sobre todo, pregúnteles cómo se consiguen un par de cojones, no sólo para competir en un estadio sino para usarlos fuera del terreno.