Star City: falsedad histórica y deja vu para los cubanos

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Por Carlos Carballido ()

Dallas.- Acabo de ver Star City, el spin-off de la serie de Apple TV+ For All Mankind. Aunque ambos relatos se basan en una falsedad histórica sobre el supuesto poderío espacial de la antigua Unión Soviética, en esta versión hay elementos rescatables.

En un momento en que en redes sociales se acusa a Estados Unidos de crear el castrismo y se blanquea el horror del comunismo soviético que nos pisoteó durante casi siete décadas, Star City recuerda a los desmemoriados la agonía de la represión, la vigilancia extrema de los órganos de inteligencia, el control ideológico del relato y los privilegios de la élite política comunista.

Los creadores (Ronald D. Moore, Ben Nedivi y Matt Wolpert) eligieron en ambas series una tesis falsa: que fue la Unión Soviética quien logró el alunizaje primero y forzó a Estados Unidos a acelerar la carrera espacial.

Ante las críticas, se justifican en lo que se conoce como ucronía (relato alternativo). Esto funciona mejor en la literatura, porque en los audiovisuales la interpretación del espectador puede resultar engañada y aceptar como verídicos hechos distantes en el tiempo.

Lo que hay que destacar es lo inservible del comunismo y las grandes fallas estructurales que llevaron a la URSS a su colapso. En eso, la serie lo hace muy bien.

El guion es entretenido. Se basa en la figura del ingeniero jefe soviético Sergei Korolev (el “Chief Designer”), quien murió en 1966 durante una cirugía. Korolev fue el cerebro detrás de los éxitos tempranos de la URSS (Sputnik, Gagarin, etc.).

A modo de especulación, los creadores de Star City proponen que, si hubiera sobrevivido, el programa lunar soviético habría tenido más cohesión y éxito, permitiendo superar a los estadounidenses en 1969.

Sin embargo, la misma serie evidencia la imposibilidad real: la obsolescencia de los equipos y la presión política de la KGB, que asfixiaron la creatividad y el libre desarrollo de los talentos.

En definitiva, vale la pena verla. Buena ambientación, excelentes actores (en su mayoría ingleses) y, aunque se basa en una falsedad histórica, termina reconociendo que el comunismo es y ha sido una ideología nociva para el mundo.

Para los cubanos, es un recordatorio de quién es el responsable directo de la agonía del castrismo, aunque algunos insistan en culpar a Estados Unidos.

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