La mejor receta del mundo

Comparte esta noticia
Escuchar este artículo
Audio en proceso de generación.

Por Rafa Junco ()

Madrid.- En 2002, Sharon Osbourne no quería seguir adelante. El cáncer de colon le había quitado las ganas de pelear, y la quimioterapia la había dejado hecha polvo. Llevaba una semana encerrada en su habitación, con las cortinas cerradas, sin fuerzas ni para levantarse. La familia no sabía cómo sacarla de allí. Hasta que Ozzy, ese personaje que siempre ha sido un caos andante, tuvo una idea que parecía descabellada.

Se acordó de una película. Patch Adams. Esa donde Robin Williams hacía reír a los enfermos. Y pensó: «¿Y si llamo al tío ese?». Le pidió a su agente que contactara al actor, sin saber si aceptaría. Williams, que no era amigo de la familia ni tenía ninguna obligación, dijo que sí. Sin más.

Cuando Sharon lo vio aparecer en la puerta de su habitación, medio dormida por los calmantes, creyó que estaba alucinando. Nunca se habían conocido. Pero Williams no perdió tiempo en presentaciones. Se metió en la cama junto a ella, como si llevara años haciéndolo, y empezó a improvisar. Dos horas de chistes, imitaciones y carcajadas. Dos horas de pura terapia con la única receta que nadie puede recetar.

La mejor receta del mundo

Abajo, la familia escuchaba. Habían estado llorando durante días. Y de repente, desde el piso de arriba, llegaban las risas de Sharon. Kelly, su hija, lo recordaría siempre como el momento en que todo cambió. Al día siguiente, su madre se levantó y volvió a la quimioterapia. No fue magia, fue un empujón. Una mano amiga que apareció cuando nadie esperaba que lo hiciera.

Williams no curó a Sharon. Ella necesitó cirugía, meses de tratamiento y un 33% de probabilidades que finalmente ganó. Pero aquella visita fue el punto de inflexión. El momento en que una mujer que había tirado la toalla decidió volver a agarrarla. Robin Williams, el payaso más triste de Hollywood, le regaló dos horas de risa. Y a veces, dos horas de risa valen más que cualquier medicina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *