El dilema digital cubano: bonificaciones por pagos electrónicos en un país sin electricidad

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Por Anette Espinosa ()

La Habana.- El Banco Central de Cuba (BCC) anunció este miércoles un paquete de medidas para incentivar los pagos electrónicos a partir del 1 de agosto, con bonificaciones tanto para consumidores como para comercios que utilicen la plataforma Pago en Línea. La iniciativa busca reducir el uso de efectivo, agilizar las transacciones y aliviar la presión sobre los bancos y cajeros automáticos, en un contexto de escasez de billetes que afecta a gran parte del país.

Según la información oficial difundida por el ente emisor, las personas naturales que realicen compras mediante esta modalidad recibirán un reembolso del 4% del valor de la operación, con un límite de hasta 210 pesos cubanos (CUP) para compras superiores a 5.250 CUP. Los comercios, por su parte, obtendrán una bonificación del 2% por cada transacción, con un tope de 105 CUP, y verán reducidas sus comisiones de 1,5% a 0,8%, además de la acreditación de los fondos en tiempo real.

El BCC enmarca estas disposiciones en una estrategia de digitalización del sistema financiero cubano, que busca avanzar hacia una economía menos dependiente del efectivo. «El cambio es ahora», afirmó la institución en el comunicado oficial, que también destacó la necesidad de modernizar los mecanismos de pago y adaptarse a las tendencias globales.

Sin corriente ni xonexión

Sin embargo, el anuncio ha generado escepticismo entre la población, que ve con reservas la viabilidad de una economía digital en un país donde los apagones son recurrentes, la conectividad a internet es limitada y los cortes eléctricos afectan tanto a hogares como a establecimientos comerciales. Para muchos cubanos, la pregunta que queda en el aire es cómo pagar con el teléfono móvil cuando ni siquiera hay electricidad para cargarlo.

Mientras el gobierno impulsa la digitalización como herramienta para aliviar la crisis financiera, la realidad cotidiana de millones de cubanos sigue marcada por la falta de servicios básicos. La medida, aunque bienintencionada en el papel, choca con una infraestructura que no garantiza la estabilidad necesaria para su implementación efectiva, y deja a la población dividida entre el atractivo de las bonificaciones y la certeza de que, en Cuba, pagar con el celular sigue siendo, para muchos, un lujo inalcanzable.

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