LA HONRA POR ENCIMA DE TODO

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Por Manuel García Verdecia
La Habana.- Nada es tan devastador y difícil de revertir como el menoscabo ético de una sociedad.
Fomentar un ambiente donde los logros materiales y reconocimientos dependan del engaño, la mentira, el oportunismo y la corrupción genera una colectividad que gradualmente se deshumaniza y hace prevalecer las peores actitudes de las personas.
Así Martí condenaba algo que pulula a nuestro alrededor en estos días, el enriquecimiento indebido. Decía: «… es prueba palpable de incapacidad y desvergüenza, y delito merecedor de pena escrita, el fomentarla por métodos violentos o escondidos, que deshonran al que los emplea, y corrompen la nación en que se practican.»
La corrupción enajena la actuación, debilita la conciencia y envenena la sensibilidad humana.
Nada que no surja de la inteligencia y el trabajo honrado debe enaltecerse. En la existencia ética de los pueblos el único partido posible es el de la honra.

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