
Industriales Campeón
Por Jesús Hernández Villapol (Crónicas de Júpiter)
West Palm Beach.- Como a ese amigo con el que mantienes contacto desde la distancia, con intervalos de silencios, pero con el convencimiento de que siempre estamos el uno para el otro, así siento al equipo Industriales, que acaba de coronarse campeón en la IV Liga Elite del béisbol cubano.
Tras 16 años de espera, el conjunto de la capital se alzó con la corona, al superar en la final a Las Tunas, cuatro triunfos a uno, en una serie pactada a siete encuentros.
Esta victoria me trajo a la memoria el momento en que asistí por primera vez al estadio Latinoamericano con mi hermano, a finales de la década de 1960, con poco menos de diez años; en que quedé impactado por un espectáculo inédito de colorido y emoción para mi corta edad.
Ese Industriales de Ricardo Lazo, Ñico Jiménez, Urbano González y Pedro Chávez, entre otros gloriosos atletas, sembraron una afiliación de la que no he podido desprenderme, ni aún lejos de la patria. Sus triunfos y fracasos, siempre me han acompañado.
En este momento recuerdo que estuve en el estadio del Cerro cuando Agustín Marquetti conectó aquel histórico jonrón en 1986, para decidir el campeonato ante Vegueros, de Pinar del Río, en lo que ha sido uno de los momentos más gloriosos del conjunto azul.
También cuando tuve el honor de ser el presentador desde el terreno, del encuentro entre Industriales, que dirigía Jorge Trigoura y la Isla de la Juventud, a principios de la década de 1990, en el estadio Frank D’Beche de Guanabacoa y que sirvió para homenajear a figuras de la Villa de Pepe Antonio que habían jugado en el equipo.
En ese grupo se encontraban Félix Rosa, Canalita Robers, Felipe Alvárez y Rigoberto “Bulto de Ropa” Sánchez, que por cierto fue el más ovacionado.
Constituye un sano orgullo el haber sido compañero en el equipo Fabriles, en mi etapa de pelotero juvenil de jugadores que fueron parte de los Industriales, como José Modesto Darcourt y Dagoberto García, a través de los cuales siempre me vi representado.
Es cierto que han sido muchos años para que el conjunto de la capital cubana haya regresado a la senda del triunfo, pero hay que tener en cuenta que también es un símbolo de lo que ha sido el país, que ha perdido a muchos de sus mejores hijos que han tomado la decisión de emigrar en busca de un futuro mejor.
Ningún otro equipo ha sufrido la pérdida de tantos peloteros en Cuba como Industriales en los últimos casi 40 años, desde que el reglano René Arocha desertó de una delegación, para después dar el salto a las Grandes Ligas, lo que hace más meritorio este título conseguido.
Porque no es solo que hayan perdido jugadores, sino que los prospectos en edad escolar se marchan antes de hacer el grado, lo que impide la necesaria renovación.
Del actual equipo conozco a muy pocos peloteros, pero el solo hecho de vestir el uniforme industrialista los hace cercanos, por lo que me uno a todos los seguidores de la nave azul en cualquier parte del mundo en que se encuentren, los invito a compartir esta inmensa alegría.






