
¿Y en Miramar también falta el agua?
Por Arturo Mesa ()
Atlanta.- Yo me pregunto si en casa del presidente hay agua en la mañana para descargar el baño después de cagar la mierda que se comió la noche anterior.
Llamo a casa, Miramar, La Habana, y no hay agua hace una semana. No entra, no se puede lavar ni cagar. No hay agua en todo el barrio, y me pregunto si el bloqueo bloqueó el curso de los manantiales de Vento, o si otro estúpido en el poder metió el dedito donde no debía y bloqueó el agua hacia el oeste de la capital. De hecho, hasta me pregunto si son tan cobardes que andan buscando un levantamiento para seguir metiendo gente presa y acusando a Marco Rubio de lo que solo compete a La Habana.
—¿Y la luz? —me dio por preguntar.
—Bien. Igual. ¡Dos horas al día! en Miramar, La Habana… ¿qué pasará en Sandino, Pinar del Río?
¿Y son esas las ventajas del socialismo? ¿Es ese el sistema más justo? Sabe el mundo y sus defensores que en Cuba ponen la luz dos horas y no hay agua ni para cagar. Lo único que está demostrando este partido de idiotas es que su estúpido sistema es incapaz de generar por cuenta propia, que no se le ocurre nada válido a ningún socialista, y que mientras exista el “malvado” capitalismo, el único derecho que tiene el socialismo es a meter la cabeza en la tierra, morirse de hambre, de suciedad, de enfermedades, de hastío, de insalubridad y violencia.
Hubo épocas en que el capitalismo temblaba. Con el ejemplo de Cuba, hoy tiembla de la risa.
No tiene derecho a gobernar un país quien no tiene idea de cómo vencer obstáculos. El único derecho que sí tienen es el de dimitir, luego de una DISCULPA MAYÚSCULA a quienes algún día creyeron que la opción era válida, dieron todo por un proyecto distinto y hoy andan buscando en la basura a ver qué encuentran útil allí.
Mis preguntas
Yo me pregunto si el presidente piensa en esto cuando se monta en su carro, pone su aire y sale de su mansión por la bella ruta de Quinta Avenida, Paseo, hacia su oficina con café, luz y aire, y su sempiterno círculo de mentirosos. Yo me pregunto si su mujercita tiene que preocuparse por que no se le eche a perder la mierda que come cada noche. Si ha pensado que millones no pueden llegar a sus míseros trabajos por falta de gasolina.
Me pregunto si tiene que esperar a que haya luz en su dentista para verle la muela. Yo me pregunto cómo no se le cae la cara de vergüenza al salir a la calle y ver que las calles de los revolucionarios se le despedazan poco a poco por culpa de los “contrarevolucionarios”, sin que a la opción “comunista” se le ocurra un solo plan efectivo de cómo descargar la mierda.
Yo me pregunto si él sabe que todo el que le rodea y no habla es un corrupto por definición y doble moral por interés, igual que todo el que levanta la mano después de escucharlo decir sandeces para justificar su ineptitud como gobernante. Yo me pregunto si él sabe qué puede estar pasando en Sandino, Pinar del Río, si en Miramar, La Habana, no se puede cagar por falta de papel, por falta de agua o por falta de luz para ver si ya me limpié el fondillo correctamente.
Yo me pregunto si no merecen la peor condena de la historia quienes anuncian a toda voz una reforma salarial y no explican que los nuevos 15 mil geniales pesos apenas dan para dos botellas de aceite —y no provistas por el Estado. Yo me pregunto si no hay aceite, libreta, gasolina, transporte, medicamentos, aseo, agua, electricidad, ¿en qué utilizan el dinero de las ventas, de los impuestos, de los hoteles, del níquel, de la pesca, de las exportaciones y los servicios en el exterior? Y hasta me pregunto qué país tercermundista, capitalista, feudalista o tribu, se ha visto gobernado por tal sarta de incapaces.
Yo me pregunto cómo pueden los intelectuales del siglo XXI, de adentro y de afuera, apoyar la frivolidad, la ineptitud y el desamor de esta indiferente cúpula de gobernantes.



















