
Capturan a la «Banda del Aceite» en Güines
Por Jorge Sotero
Güines, Mayabeque.- En Güines acaba de caer, según la versión oficial, la temible “Banda del Aceite”. Dairon “Reptil” y Yoan “Revolico” terminaron detenidos después de un operativo donde aparecieron más de 60 litros de aceite para transformadores. Imagino la escena: patrullas, agentes, registro domiciliario y una celebración digna de haber capturado al mismísimo Pablo Escobar. En Cuba ya cualquier galón de aceite tiene más valor estratégico que media economía nacional.
El asunto no es gracioso para quien depende de un transformador para tener luz, desde luego. Robar componentes eléctricos puede dejar a comunidades enteras a oscuras y merece una investigación seria. Lo que produce risa es el relato triunfalista del régimen, ese empeño permanente en presentar cada operativo policial como una hazaña histórica. La dictadura lleva años incapaz de garantizar electricidad estable, combustible suficiente y mantenimiento adecuado, y ahora pretende que el ciudadano mire al ladrón del aceite sin preguntarse quién convirtió el sistema eléctrico en semejante desastre.
Según la información difundida, el aceite habría sido sustraído en Bizarrón, vinculado al suministro de agua de una escuela politécnica. Si los hechos se confirman, estamos ante un delito grave. Ahora bien, resulta curioso ver al aparato propagandístico correr detrás de dos hombres con 60 litros de aceite, cuando las termoeléctricas llevan años funcionando al borde del infarto y los cubanos conocen los apagones mejor que cualquier ingeniero del Ministerio de Energía y Minas.
Al final, hasta el aceite parece tener una vida más interesante que el pueblo: uno desaparece de un transformador y termina en un calabozo; el otro desaparece del país y nadie explica nada.
También nos hablan de la colaboración del pueblo con el MININT. Muy bien. Que se denuncie todo delito y que las autoridades hagan su trabajo. Lo difícil es pedirle al ciudadano que proteja con entusiasmo unos bienes estatales cuando ese mismo ciudadano lleva años viendo deteriorarse servicios básicos sin recibir explicaciones convincentes.
La propaganda necesita enemigos pequeños: dos supuestos ladrones, una denuncia, unas herramientas ocupadas y varias fotografías. Así se construye la película perfecta, esa donde el problema siempre tiene nombre y apellido, nunca uniforme, despacho ni responsabilidad política.
Al final, la “Banda del Aceite” puede haber sido desarticulada, aunque eso tendrá que determinarlo la investigación y los tribunales. El problema grande sigue intacto: Cuba continúa necesitando una solución seria para su desastre energético, no otra conferencia triunfal sobre dos delincuentes detenidos.
Si el régimen dedicara a resolver los problemas de la electricidad la misma energía que dedica a celebrar cada captura, quizá algún día el cubano pudiera sentarse en su casa sin preguntarse cuándo volverá la corriente. Esa sí sería una noticia histórica. La otra es puro aceite para freír propaganda.



















