
La vuelta al mundo sin red
Por Rafa Junco ()
Madrid.- Elspeth Beard tenía 23 años, una moto de segunda mano y una idea que a todos les pareció una locura. En octubre de 1982, sin GPS, sin teléfono y sin un equipo de rescate, salió de Inglaterra con mapas de papel y un par de herramientas. No iba a huir de nada, sino a encontrar algo que ni ella misma sabía nombrar. Su BMW R60/6 de 1974, comprada con el dinero ahorrado en un bar de Londres, sería su única compañera.
Primero cruzó Estados Unidos, luego Australia, donde se quedó sin dinero y trabajó siete meses en un estudio de arquitectura. Vivió en un garaje y se fabricó unas maletas de aluminio con sus propias manos. Cuando la carretera la golpeó —literalmente, contra un bache en Queensland— pasó dos semanas en un hospital con una conmoción cerebral. Pero reparó la moto y siguió. No había otra opción.
En Singapur le robaron el pasaporte, el dinero y los papeles de la BMW. Perdió seis semanas recuperándolos. En Tailandia, un perro se cruzó en su camino y acabó estampada contra un árbol. Una familia campesina la acogió sin entender su idioma, pero entendiendo su necesidad. La hepatitis la derribó en Irán, y aun así siguió su camino, aunque apenas pudiera mantenerse en pie.
Dos años después, en noviembre de 1984, llegó a Londres con 56.000 kilómetros en el odómetro. Era la primera mujer británica en dar la vuelta al mundo en moto. Pero no hubo aplausos, ni multitudes, ni portadas. La prensa pasó de largo y sus amigos no entendieron lo que había hecho. Así que guardó sus diarios y fotos en una caja de cartón y la metió en un armario durante treinta años.
Luego volvió a la universidad, se hizo arquitecta y compró una torre de agua abandonada que reconstruyó con sus manos. Y nunca se deshizo de la BMW, la misma que arregló en carreteras polvorientas y garajes de mala muerte. Porque el viaje no le enseñó que nada podía salir mal. Le enseñó que, cuando todo sale mal, solo hay que ocuparse del siguiente problema. Y así, problema a problema, se puede dar la vuelta al mundo.






