Asco, rabia y una nación que sigue esperando

Comparte esta noticia

Por Hermes Entenza ()

Núremberg.- Hay tanto que decir de esta foto y su texto acompañante que las palabras se atragantan, porque vemos que la lógica y hasta la proporción del asunto no son compatibles con ese sentimiento de adultez que ya deberíamos tener.

Somos tan ingenuos como nación que sentí a muchos esperanzados por el advenimiento de una nueva etapa más candorosa para un país totalmente quebrado y violado con total desfachatez, una y otra vez, a la vista de todos.

Cuba no necesita que en sus bahías fondeen barcos atiborrados de comida donada por países «sensibilizados», ni necesita que otra nación nos regale una termoeléctrica; Cuba necesita un cambio político urgente porque la miseria, los apagones, la delincuencia y el sufrimiento ciudadano no son causas, son efectos de un sistema político fallido que viene dando bateos desde 1959 y que nunca ha permitido que un ciudadano común, intelectual, o iletrado, pobre o rico, mujer u hombre, se pare frente al poder a gritarle las verdades que todos sabemos

Ya estoy hasta la coronilla de ver sufrir a un pueblo buenísimo; tan, pero tan bueno, que al cabo de seis décadas todavía no ha linchado a los autores de tanta aberración.

Ese texto con su foto, hace veinte años me daría risa, tristeza o ira; hoy, con miles de calderos sonando, con Santiago de Cuba en la calle, con niños muriéndose de hambre y hasta de sed, y con tanta gente presa por no estar de acuerdo con el desastre, lo único que siento es asco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy