
Cuba pierde el 70 % del turismo ruso tras la suspensión de vuelos
Por Jorge Sotero
La Habana.- La industria turística cubana acaba de recibir otro golpe. Esta vez llega desde Rusia, uno de los mercados que en los últimos años había servido de oxígeno para un sector cada vez más deprimido.
Según informó el vicepresidente de la Asociación de Turoperadores de Rusia, Artur Muradián, la isla perdió hasta el 70 % del flujo de turistas rusos durante el primer semestre de 2026 como consecuencia de la suspensión de los vuelos entre ambos países.
«Debido a la suspensión del tráfico aéreo, Cuba perdió el 70 % del flujo turístico ruso en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025», declaró Muradián este viernes en una entrevista concedida a la agencia Sputnik.
La caída representa un duro revés para un régimen que había apostado por el mercado ruso como una de sus principales alternativas ante el desplome del turismo procedente de Europa y Canadá. Sin embargo, la falta de conexiones aéreas terminó por cortar de golpe esa vía de ingresos.
La crisis comenzó a agravarse a finales de enero, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a las importaciones provenientes de países que suministren petróleo a Cuba. Además, declaró el estado de emergencia por una supuesta amenaza a la seguridad nacional procedente de la isla.
Las consecuencias no tardaron en sentirse. La ya crítica escasez de combustible empeoró considerablemente, afectando el transporte, la producción de alimentos, el funcionamiento de hospitales y el sistema educativo. En ese contexto, los vuelos entre Rusia y Cuba quedaron suspendidos desde febrero, cerrando prácticamente el puente aéreo que sostenía la llegada de miles de visitantes.
Para la economía cubana, el impacto va mucho más allá de las estadísticas. Cada turista que deja de aterrizar en la isla significa menos ingresos para hoteles, restaurantes, transportistas y trabajadores vinculados al sector, en un momento en que el país atraviesa una de las peores crisis económicas de las últimas décadas.
La pérdida del mercado ruso confirma, una vez más, la fragilidad del turismo cubano. Un sector que hace apenas unos años era presentado por las autoridades como uno de los motores de la economía, hoy continúa acumulando malas noticias mientras la recuperación sigue sin aparecer en el horizonte.






