
La Hidra del Caribe: por qué la dictadura cubana sobrevive a todos los golpes
Por Albert Fonse ()
Vancouver.- La dictadura cubana es como la Hidra de la mitología griega. Le cortan una cabeza y aparece otra. Le cierran una fuente de ingresos y busca una nueva. Le sancionan una empresa y crean otra. Le bloquean una vía financiera y encuentran un intermediario.
Durante más de sesenta años, el régimen ha convertido la supervivencia en una especialidad; por eso es un error pensar que está derrotado cada vez que recibe un golpe.
Lo estamos viendo ahora mismo. La administración Trump aumenta la presión económica, financiera y diplomática sobre La Habana, pero la dictadura sigue buscando nuevas formas de sobrevivir. Cuando pierde una vía, intenta abrir otra. Cuando le cierran una puerta, busca un nuevo interlocutor.
Aparece la presidenta comunista de México ofreciéndose como puente y mediadora. Panamá se presenta como canal de comunicación entre Washington y La Habana. Incluso surgen personajes tan peculiares como el arquitecto egipcio que propuso entregarle un cayo cubano a Trump como parte de una supuesta solución para las relaciones entre ambos países. Más allá de lo extravagante de algunas iniciativas, todas apuntan a lo mismo: encontrar una nueva cabeza para que la Hidra siga viva.
Tiene que haber una limpieza total
Por eso es un error creer que todo se resolverá con la muerte de Raúl Castro o con su arresto al estilo del de Maduro. La dictadura está preparándose para ese escenario. Tienen mecanismos de sucesión, estructuras de control y planes diseñados para garantizar la continuidad del sistema.
El problema de Cuba no es un hombre. El problema es una maquinaria política, militar y económica creada para perpetuarse en el poder.
La lección es sencilla: no se puede subestimar a un monstruo de más de seis décadas. No se puede confundir una herida con una victoria. Mientras conserve alguna de sus cabezas, seguirá siendo una amenaza para la libertad de Cuba.
La verdadera solución es una operación de poder donde se elimine no solo la fuerza militar, sino también la represiva, con presencia estadounidense en Cuba para hacer la limpieza que se necesita.






