Cristiano Ronaldo, el de los paneles solares

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Por Jorge Sotero

La Habana.- En Cuba ya no hace falta ciencia ficción. Basta con una nota mal escrita de cualquier institución, un teclado con exceso de entusiasmo revolucionario y un internet con más imaginación que conexión.

La Dirección Provincial de Salud de Cienfuegos volvió a elevar el estándar del surrealismo caribeño al difundir un texto donde, con total solemnidad institucional, se agradecía la supuesta donación de 250 paneles solares por parte de Cristiano Ronaldo a Cuba. Sí, el mismo Cristiano Ronaldo que juega fútbol, no el que reparte kits energéticos por WhatsApp.

El detalle menor —ese que arruina los sueños de cualquier burócrata creativo— es que no existe registro alguno de semejante donación, ni comunicado del jugador, ni fundación CR7 improvisando parques solares en el Caribe. Pero en la narrativa oficial, los hechos son lo de menos cuando la intención es buena… o cuando el apuro es grande.

Lo curioso es que mientras el mundo discute transición energética, crisis climática y paneles solares reales financiados por programas internacionales, en algunos despachos locales parece que la transición es hacia otra cosa: la delirio institucional.

En Cienfuegos los paneles solares no solo se instalan. También se “agradecen”, se “reciben”, se “atribuyen” y, si el día está creativo, hasta se les pone apellido de estrella del fútbol.

La desmentida no tardó en circular por redes, como suele ocurrir cuando la realidad llega tarde a corregir la imaginación administrativa. Y entonces quedó al descubierto lo de siempre: la diferencia entre la energía renovable y la energía narrativa.

Mientras tanto, los ciudadanos miran el episodio con una mezcla de ironía y resignación. En un país donde los apagones son rutina, lo único que nunca se va es la capacidad de inventar soluciones que solo existen en comunicados oficiales.

Y así, entre paneles solares fantasma y celebridades generosas por decreto, queda claro que en Cuba la energía más abundante no es la solar: es la creatividad burocrática.

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