
Holguín descubre el sol
Por Yeison Derulo
Holguín.- Inauguraron «El Girasol» en Holguín y la noticia debería estudiarse en las universidades como ejemplo de optimismo revolucionario extremo. En un país donde hay circuitos que pasan más tiempo apagados que encendidos, las autoridades cortaron la cinta de una estación solar con 30 paneles y hablaron de transición energética como si acabaran de inaugurar una central nuclear. Uno lee la nota y por momentos piensa que Cuba está a punto de competir con Alemania en energías renovables.
Lo más enternecedor es la solemnidad del asunto. Allí estaban las máximas autoridades del territorio celebrando que ahora los vecinos podrán cargar un teléfono, una motorina eléctrica o quizás un ventilador que no funciona porque en la casa no hay corriente. Es como regalarle un salvavidas a alguien después de haberlo lanzado al medio del océano. El problema sigue siendo el mismo, pero la foto para Facebook quedó preciosa.
Gabriel Hernández Ramírez, coordinador de la transición energética en Holguín, explicó con lujo de detalles la cantidad de paneles, inversores, baterías y kilowatts instalados. Lo dijo con tanta emoción que parecía estar describiendo la construcción de una base espacial en Marte. Lo único que faltó fue anunciar que desde «El Girasol» despegará próximamente una misión rumbo a Júpiter.
Mientras tanto, a pocos kilómetros de allí, miles de holguineros siguen calculando cuánto les queda de batería en el celular para sobrevivir al próximo apagón de quince horas.
La joyita en todo esto es la tienda de implementos eléctricos destinada a fomentar buenas prácticas comunitarias. Esa parte merece un premio de humor involuntario. Cuba tiene apagones monumentales, las termoeléctricas agonizan, el combustible desaparece como por arte de magia y la solución parece ser vender implementos eléctricos. Es parecido a inaugurar una tienda de paraguas en medio del desierto y anunciar que con eso queda resuelto el problema de la sequía.
De cualquier manera, no sean malagradecidos. El país se cae a pedazos, pero ya tenemos un girasol. Quizás dentro de unos meses inauguren una margarita, después una orquídea y para el 2030, si todo sale bien, hasta un tulipán energético.
Sin embargo, el cubano seguirá alumbrándose con una vela, espantando mosquitos con un cartón y escuchando en la televisión que la transición energética avanza con paso firme. Lo único que avanza más rápido es la capacidad del régimen para vender espejitos mientras el país entero permanece a oscuras.






