
El triunfo y el desastre
Por René Fidel González ()
Santiago de Cuba.- El triunfo y el desastre son dos impostores, escribió Kipling en el poema «If».
Ningún sistema político sobrevive a jerarquizar y privilegiar durante demasiado tiempo la reproducción material y simbólica de la exclusión.
La contradicción insalvable es que su finalidad como sistema es precisamente lo contrario: incluir.
Puede transformarse para la optimización y defensa de la exclusión, pero ello es, invariablemente, su triunfo y su desastre.
Primero se volverá débil y luego sucumbirá. Es lo que ocurre hoy en Cuba: el arco del ciclo histórico que aquí se cierra.
No hay idea que impida ese abismo, ni excusa para que otros dejen de aprovechar —para sus propios intereses— el momento en que ya no es posible disipar tal contradicción; pero ambas cuestiones son un manifiesto de la responsabilidad de los que cerraron cualquier posibilidad a la igualdad política.
La pregunta que acaso convenga hacerse cuando todo concluya no indaga sobre las ideas nuevas que deben ser escuchadas en Cuba: lo hace sobre el por qué unos perseguían, castigaban y excluían a otros por tenerlas.






