
Foggy Tale, un film homenaje a las víctimas del terror blanco en Taiwán
Por Carlos Carballido ()
Dallas.- A Foggy Tale (Dà Méng / Tà-bông), dirigida y escrita por Chen Yu-hsun en 2025, es un drama histórico que reconstruye con sobriedad los años iniciales del Terror Blanco en Taiwán (década de 1950), bajo la ley marcial del Kuomintang (KMT).
Este film ganó como Mejor Película y otros premios en los Golden Horse Awards, destacando por su enfoque en la vida cotidiana bajo la niebla del miedo y la represión de aquellos años.
El eje de la historia es Yue (Caitlin Fang), una joven rural de Chiayi que viaja sola a Taipéi para recuperar los restos de su hermano Yun, ejecutado por el régimen del Kuomitang.
Su determinación y lealtad familiar son el motor del relato: no actúa como heroína ideológica, sino como alguien que simplemente no acepta dejar a su hermano sin entierro digno. Su inocencia choca con la crueldad y las trampas de la gran ciudad.
En su viaje se topa con Chao Kung-tao (Will Or), exsoldado continental del KMT convertido en conductor de rickshaw ( una especie de Bicitaxi) que a pesar de su pasado traumático de postguerra ayuda a la protagonista a recuperar el cadáver de su hermano.
El director Chen Yu-hsun supo combinar muy bien la inocencia de la niña con la personalidad algo vulgar del exsoldado para dar un ejemplo de cómo en circunstancias extremas las personas suelen acompañarse para defenderse de las presiones del entorno.
La niebla en el hilo narrativo
Lo más revelador del filme es que no busca un panfleto político ni un llamado a la acción. Su objetivo es claro: preservar la memoria de las víctimas del Terror Blanco —tanto los ejecutados como los que quedaron en la “niebla”— y dar un mínimo de justicia narrativa a los veteranos mainlanders olvidados.
La metáfora de la niebla como hilo narrativo representa la incertidumbre, el miedo constante y la vigilancia que permeaba esa sociedad que pretendía luchar contra el comunismo chino pero que terminaría por ser igual de represiva contra el pueblo taiwanés.
Los mensajes principales son la lealtad familiar, la dignidad en medio de la humillación diaria, la supervivencia humana frente al autoritarismo y la corrupción cotidiana, y el reconocimiento de que tanto las víctimas locales como los soldados continentales fueron, en muchos casos, sacrificados o descartados.
La película evita el melodrama fácil y mezcla toques de humor con la dureza de la época, centrándose en cómo la gente común intentaba vivir.
No es una biografía literal, pero está inspirada en testimonios reales de familiares de presos y víctimas políticas. Los personajes son arquetipos construidos a partir de historias documentadas de la época: ejecuciones sumarias, familias buscando restos, veteranos marginados y la atmósfera de desconfianza generalizada.
No es un cine militante ni experimental, sino narrativo accesible que prioriza la inmersión en la vida diaria antes que las grandes declaraciones ideológicas.
Su valor radica en mostrar el Terror Blanco desde los márgenes: no solo las cárceles, sino las calles, la pobreza y las relaciones personales rotas por el miedo.
Las secuelas del autritarismo
El Kuomintang, bajo Chiang Kai-shek, impuso la ley marcial tras perder la guerra civil contra los comunistas en 1949 y refugiarse en Taiwán. Su objetivo fue consolidar el control y evitar cualquier infiltración comunista.
Pero al venir de ideologías socialistas aunque de corte derechista, el resultado fue un régimen autoritario que ejecutó entre 3.000 y 4.000 personas y encarceló a decenas de miles, creando un clima de terror donde la sospecha bastaba para destruir vidas.
Al mismo tiempo, miles de soldados continentales fueron llevados a la isla y luego abandonados a su suerte, sin retorno posible y con escaso apoyo.
La película no absuelve ni demoniza: muestra las consecuencias concretas de ese autoritarismo en la gente común.
Foggy Tale es un recordatorio sobrio y efectivo de que, bajo cualquier sistema que priorice el control absoluto sobre la dignidad individual, la niebla del miedo termina tragándose vidas enteras.






